Ignacio Gainzarain: Capriles, mientras ustedes quieren nuestro voto, nosotros queremos un cambio de verdad

Todavía no hay luz al final del túnel. Cuesta aceptarlo. Esta pre-conclusión proviene de preguntas tan simples como: Si hasta los europeos han visto claro dónde están las trampas y vicios del “sistema político venezolano” y su fraudulento componente electoral, ¿cómo es que el Sr. Capriles y la MUD pretendan llevarnos a otra elección en los mismos términos del 14A?  (ver informe del Instituto de Altos Estudios Europeos: “Todo el proceso electoral del 14A estuvo viciado de nulidad”).
Estas élites electoreras han demostrado una vez más que su juego consiste en “anestesiar” todo intento ciudadano de sanear la política en su sentido más amplio y cotidiano. Basta ver cosas como el tímido e incómodo apoyo de estas élites electoreras a la lucha de las universidades, o la metamorfosis del ganador de la elección presidencial, ahora convertido en animador electoral.
El Régimen sigue jugando duro. A las universidades autónomas las mantendrá con una camisa de fuerza llamada presupuesto reconducido, y a la “oposición bonita” con la firme esperanza de manejar unas cuantas alcaldías, y por tanto, gozar de unos “presupuesticos” para su cuota de clientelismo, tan sana para los fines de los rojitos. Claro, como el dinero es música celestial, los empresarios también formarán parte del juego con el que Nicolás promueve su novedoso movimiento por la paz. Y para no dejar dudas, no le darán curso a la elección de los 3 rectores del Consejo Nacional Electoral que deben sustituir a los que tienen el período vencido.
Eso nos lleva a preguntarnos: ¿Cuál es el TRUEQUE que los ciudadanos deben plantear a estas Élites Electoreras de la Oposición Bonita?
No es fácil hacer el llamado a no votar por no votar. Para ello se requiere que aparezca en el horizonte un grupo con aspiraciones reales a conquistar el Poder. Y al parecer eso no lo tenemos a la vista, al menos por ahora.
Hemos tenido dos grupos que lucharon por llegar al Poder. La generación del 28 con Betancourt a la cabeza, y la generación de militares jóvenes liderizada por el “desaparecido”. Son grupos que trabajaron duro para alcanzar sus objetivos, y ambos tenían un plan para su utopía de llegar al Poder.
El sucesor del barinense, se anota un nuevo triunfo. La foto del Papa con la “cúpula” del 14A es un poema al inmenso reto de los demócratas que aspiran a un cambio de verdad. La Iglesia, sabia y conocedora de la trágica experiencia de la sociedad cubana, también juega a su diplomacia de corto y mediano plazo. Si bien es cierto que parte importante de la estructura de la Iglesia venezolana se ha ido distanciando de este Re?imen triturador del futuro, no menos cierto es, que todavía se calla ante la mentira llamada “elecciones libres” en Venezuela.

Todos callan ante lo evidente: los poderes públicos en Venezuela son producto de un fraude continuado, progresivo y cada día más complejo por su componente tecnológico, y más grave aún, por las ramificaciones de complicidad que se promueven desde el Poder Central.

Y mientras tanto, el narcotráfico se apodera de Venezuela, la corrupción se traga el presupuesto nacional y los servicios públicos, los empresarios extranjeros nos dan comida y se llevan las grandes obras, y la violencia abrazada al silencio de los rojitos, nos recuerda que si sales de noche es a expensas de tu buena suerte.

Entonces, cabe preguntarse cuál debe ser naturaleza de la participación ciudadana en las elecciones del 8 de diciembre. Y para ello me valdré de un ejemplo: el caso de Caracas.

Las elecciones venideras tienen dos trofeos en juego: los alcaldes y los concejos municipales. Otra vez, todos viendo a los alcaldes, y el Régimen con sus “circuitos mágicos” apuntando a los concejos. La misma historia del 16D: la oposición ganó en Miranda y Lara, pero el Régimen se llevó sus respectivas Asambleas Legislativas, y como recordaran, a la semana del 14A, la presidenta de la A.L. de Miranda le leyó la cartilla a Capriles: ” o asumes la gobernación o declaramos falta absoluta”. Es decir,  en el caso de municipios, la máxima volverá a ser: alcalde que se resbale, Consejo que lo fusila, claropolíticamente hablando.

Si el Registro Electoral está “podrido”, ¿cómo se puede aspirar a ganar en el Municipio Libertador de Caracas, que representa el 66% de la población de la capital, y donde se concentran la mayoría de los barrios y el poder central?

Si las captahuellas están pegadas a la máquina de votación, entonces, ¿cómo decirle al elector “gobierno dependiente” que su voto es secreto, cuando el Sr. Maduro afirmó públicamente que sabe quienes no votaron por el?

Si la cantidad de centros de una y dos mesas son claves en Libertador, y en esos centros no hay como tener testigos, ¿como se digiere que Capriles y la MUD vuelvan a decirle a los ciudadanos que tenemos el 100% de testigos en el 100% de las mesas?

Si los circuitos electorales en Libertador garantizarán al Régimen que, en el hipotético caso que ganare la oposición la alcaldía, el Consejo Municipal será arrasado por los rojitos, ¿cómo es que Capriles y la MUD ocultan esta cara de la moneda?

Está claro que en Caracas hay que tener un planteamiento radical con el caso del Municipio Libertador. Y allí está la base del TRUEQUE a plantear a las élites electoreras de la MUD, que se sienten sobrados en los municipios que pocas veces han favorecido al Régimen, pero que en el mejor caso, solo representan al 33 por ciento de los habitantes de la capital (hay que recordar que el Municipio Sucre ha sido del Régimen durante 8 años).

Pero para que el lector se ubique en el contexto de las municipales, es bueno recordar que de las 335 alcaldías apenas están unas 50 en la oposición, y que en el mejor caso de votación, que fue el de la elección del 14A, Capriles perdió en más 240 municipios. Es decir, que la gran mayoría de municipios son como el caso de Libertador en Caracas, donde el “mejor sistema electoral del mundo” tiene siempre la última palabra a la hora de publicar el exactísimo resultado electoral.

Entonces, debemos ser enfáticos: “Tu quieres mi voto, yo quiero las firmas para auditar el Registro Electoral, para eliminar las captahuellas, para revocar diputados, y para convocar una Constituyente para la Reconstrucción Nacional y la Transición a la Democracia”.

Ustedes quieren nuestro voto, pero no quieren cambiar la realidad actual, entonces, zapateen pa otro lado.

El TRUEQUE ELECTORAL es una necesidad ciudadana: no tiene sentido venderle al país que se va a ganar en donde el “sistema” no lo va a permitir.

Por eso, a mantener los espacios donde se ha ganado, y a promover la Constituyente y la abstención total en todos los municipios donde, con las trampas de siempre, el “sistema nos volverá a anular”.

Recuerda Capriles, mientras ustedes quieren nuestro voto para llegar a una silla, nosotros lo queremos para un cambio de verdad.

Enlace:
Informe Misión Europea sobre el 14A 
http://www.lapatilla.com/2013/06/19/mision-europea-todo-el-proceso-electoral-estuvo-viciado-de-nulidad/