Tratamientos farmacológicos y rehabilitación garantizan buen pronóstico en fracturas de osteoporosis

La debilidad en los huesos ocasionada por la osteoporosis o masa ósea baja es una de las principales razones por las cuales ocurren las fracturas en mujeres de la tercera edad. Esta situación, que afecta considerablemente la calidad de vida después de los 60 años, es perfectamente tratable tanto con medicamentos como con rehabilitación y un cambio en el estilo de vida. Luego de diagnosticada la enfermedad es imprescindible el consumo de fármacos como los bifosfonatos, necesarios para tratar enfermedades con destrucción o desaparición del tejido óseo.

La doctora Elvia Cuauro, médico endocrinólogo del Hospital Clínico Universitario de Caracas de la UCV, explica que “el ibandronato es un medicamento perteneciente a la familia de los bifosfonatos, que son moléculas que actúan previniendo la degradación de los huesos y aumentando su densidad o grosor”. La Dra. Cuauro señala que este medicamento tiene como función destruir de forma controlada las células que generan la pérdida o fragilidad ósea. Es decir, que al recibir este tratamiento de forma adecuada disminuirán las posibilidades de fractura, debido a que el factor que las origina está siendo eliminado.

Un régimen constante con ibandronato ayuda a mejorar de forma continua la densidad mineral ósea de las vértebras lumbares, la cadera y el cuello del fémur.

Rehabilitación

Según la Sociedad Venezolana de Menopausia y Osteoporosis, la fractura de cadera es la más frecuente. Alrededor del 98% ocurre en mayores de 65 años de edad y 80% en mujeres. El doctor Gianni Mazzocca, Presidente de la Sociedad Venezolana de Traumatología señala que “una vez operada una fractura de cadera la recuperación es lenta y gradual. Muchos pacientes pueden iniciar la marcha al día siguiente de haberse operado, pero esto dependerá del tipo de prótesis instalada y del estado general del paciente”. El Dr. Mazzocca cree que el buen pronóstico también dependerá, en gran medida, de la situación funcional previa de la persona, “es decir quienes eran independientes para desplazarse y caminar les irá mejor que aquellos que ya requerían ayuda o lo hacían con dificultad. En cualquier caso, la toma continua de medicamentos, la rehabilitación y el seguimiento de este tipo de pacientes es clave en su pronóstico funcional”.

Finalmente, el presidente de la Sociedad Venezolana de Traumatología, alertó que las mujeres tienen de 3 a 4 veces más probabilidades de fracturas de cadera que el hombre, ya que sus huesos se debilitan mucho más rápido debido a factores propios de las féminas, como son los cambios hormonales (menstruaciones y sus alteraciones), menopausia, sedentarismo, cambios alimentarios (poca ingesta de calcio), entre otros.