La pareja más rara jamás encontrada

El destino puede crear extraños compañeros de «cama»… casi para la eternidad. Científicos de Sudáfrica, Australia y Francia han descubierto una extravagante pareja compuesta por un precursor de los mamíferos y un anfibio que compartieron la misma madriguera hace 250 millones de años en la Cuenca Karoo de Sudáfrica. Una inundación repentina hizo que ambos animales se quedaran atrapados en el interior del agujero hasta nuestros días, según explican los investigadores en PLoS ONE, publica abc.es.

Los fósiles fueron recuperados de una madriguera que pertenece al comienzo del período Triásico. En ese momento, el ecosistema se recuperaba de la mayor extinción masiva ocurrida en la Tierra, que acabó con una gran parte de la vida. En ese contexto, existía un único supercontinente, Pangea, y lo que hoy es Sudáfrica se encontraba en la mitad sur, llamada Gondwana. Esa gran área fue el escenario de un pronunciado calentamiento climático. Para sobrevivir en este ambiente hostil, muchos animales, incluyendo reptiles parecidos a mamíferos (los mamíferos precursores) comenzaron a excavar madrigueras para refugiarse en ellas. Posiblemente, eso les permitió sobrevivir a la extinción.

A principios de este año, un grupo internacional de científicos comenzó a investigar el contenido de estas madrigueras en el Sincrotrón de Grenoble (Francia). En una de ellas descubrieron un ejemplar, el antecesor de los mamíferos Thrinaxodon. Pero, sorprendentemente, los investigadores se percataron de que había un segundo conjunto de dientes completamente diferentes. Se llevaron una sorpresa. Junto al primer fósil había un segundo, un anfibio Broomistega que tenía las costillas rotas y que seguramente se metió en el refugio de su compañero en busca de protección.

Estaba dormido

Los científicos recopilaron toda la información posible para tratar de reconstruir los acontecimientos que condujeron a esta increíble pareja, probando escenarios, uno tras otro. «Es una cuestión científica fascinante: la causa de la asociación de estos dos organismos en la madriguera. Una de las posibilidades más obvias era una interacción depredador-presa, pero la inspección de los esqueletos en busca de marcas de dientes u otras pruebas de depredación no encontraron señales de que un ejemplar intentara alimentarse del otra», dice Kristian Carlson, de la Universidad de Wits en Sudáfrica.

Las costillas rotas del anfibio son el resultado de un único trauma masivo. El anfibio sobrevivió a la lesión por algún tiempo debido a que sus fracturas sanaron, pero sin duda resultó bastante perjudicado. Los científicos concluyen que el anfibio se metió en la madriguera en respuesta a su mal estado físico, pero no fue expulsado por su primer ocupante. Quizás, simplemente, porque este estaba aletargado en un estado llamado de estivación, en respuesta a la aridez y la falta de recursos alimenticios. Este sueño temporal explica por qué el extraño no fue expulsado de la madriguera.

Ambos animales quedaron finalmente atrapados por una repentina inundación y sus fósiles permanecieron juntos durante 250 millones de años.