Tamara Suju Roa: Ni Moral, ni Luces

Hace ya más de doscientos años, en  aquella Venezuela cuya incipiente sociedad comenzaba a civilizarse y existían más que ciudades, pequeñas y medianas poblaciones y muchos niños y jóvenes, los que podían, tenían que caminar grandes distancias para acudir a escuelitas en otros pueblos mas grandes, para lograr aunque fuera una educación quizá hasta un tercer grado y era casi un erudito el que alcanzaba el sexto grado, fue cuando nuestro Libertador dijo: “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”…

Hoy, 200 años después, esta frase ha recobrado toda su vigencia. La sociedad venezolana ha sufrido grandes ataques por parte de un régimen que ha puesto en peligro nuestros valores fundamentales, como lo son la solidaridad, el respeto mutuo y a la libertad de conciencia, el respeto a la vida y a la dignidad de las personas, entre otros, sin olvidar la propiedad privada.  Con el quiebre institucional, el secuestro de los poderes públicos y el abuso del poder, el régimen pretende someternos a convivir con la incapacidad, la corrupción y la complicidad, para arrebatarnos la vocación  de ser un pueblo libre.

En cuanto a las “Luces” a las que se refería el Libertador, la educación en nuestro país esta pasando por malos momentos, tanto por su politización, como por el desmejoramiento en su calidad, debido a la asfixia presupuestaria dirigida a doblegar los centros donde se origina el pensamiento independiente y libre, al éxodo de maestros y profesores en búsqueda de un trabajo mejor remunerado y al abandono de alumnos cuyos bajos recursos o el medio en el que  se desenvuelven no le permiten seguir estudiando.  Hoy los vemos lanzados a la calle, los profesores  exigiendo un ingreso digno y junto con los jóvenes, exigiendo la asignación del presupuesto que cada Universidad necesita para subsistir y ofrecer una mejor educación en un mundo globalizado tan competitivo.

En los países cuyas instituciones son sólidas y sus habitantes son ciudadanos plenos, la educación logra sus objetivos en la transmisión de conocimientos y valores, lo cual va de la mano con los altos niveles de progreso y calidad de vida.  Canada, Estados Unidos, Japón, Finlandia, Bélgica, Suiza, Luxenburgo, Reino Unido, Dinamarca, Australia son ejemplos claros. Según el libro “Pagando al Profesorado”, del Centro Internacional de Educación Superior del Boston College, un profesor titular en Canadá gana mensualmente 9485 dólares, un profesor en Italia gana mensualmente 9.118 dólares y  en  Inglaterra 8524.

En Venezuela, un instructor universitario a tiempo completo -que es el primer nivel del escalafón- gana Bs. 2677, un instructor de dedicación  exclusiva gana Bs. 3335, un profesor titular – máximo  nivel del escalafón – gana a tiempo completo Bs. 4845, y si es de dedicación exclusiva Bs. 7232. Si convertimos estos salarios al dólar “oficial”  de 6.30, que todos sabemos que no es real, el instructor estaría ganando 424 dólares  al mes, el de dedicación exclusiva 529, el titular a tiempo completo 769 y el titular a dedicación exclusiva 1147.  Ahora, hagan ustedes mismos el ejercicio de convertir estos salarios al dólar real del que esta prohibido hablar.  ¿Hicieron el ejercicio? Al máximo escalafón, ese monto no le alcanzaría ni para pagar los servicios básicos de agua y luz en otro país.

Sn embargo,  Venezuela ha despilfarrado en estos 14 años 11 mil millones de dólares solo en armamento ruso, por ejemplo.  Según un estudio de la ONG venezolana Laboratorio de Paz, basada en las cifras del Sipri, en el año 2012 se gastaron 643 millones de dólares, 6,8% más que lo gastado un año antes, cuando se pagó 602millones de dólares. El 63,7% de las armas compradas el año pasado fueron adquiridas a Rusia (US$410 millones), 17,8% a China y un 8,5% a España. Otros montos menores fueron negociados con Ucrania, Holanda, Alemania y Suiza.  Todo este dineral se ha invertido debido a que el Presidente fallecido Hugo Chavez siempre habló de armárse contra una posible guerra que sólo estuvo en su mente y para la cual creó las milicias bolivarianas, por ejemplo, brazo armado de su revolución.

Si una fracción de este dineral se hubiera invertido en mejorar la infraestructura de las escuelas y universidades públicas, en sus laboratorios, en sus proyectos de investigación, o en mejorarle los salarios y los seguros de hospitalización a los profesores y las becas de los estudiantes, no los tuviéramos hoy en la calle exigiendo lo que bien se merecen.  Esto, es el principal problema que atraviesa nuestro país: La Educación.  Una persona educada con valores y principios, defiende sus derechos, conoce sus deberes y sabe diferenciar a un demagógo de un demócrata  y lejos de ser un súbdito, se convierte en un mejor ciudadano, aquel que esta dispuesto a defender sus libertades individuales y colectivas .  Lamentablemente este régimen que ya tiene 14 años, ha pretendido introducir en las escuelas un pensum al que llaman educación “socialista” cuyo objetivo es más la ideologización de nuestros niños que para mejorar la calidad de su educación.  Todavía Venezuela no ha cubierto las necesidades prioritarias que citó el Libertador. La revolución bolivariana es un proyecto de poder, no un proyecto de nación, que busca manipular para controlar a los venezolanos, pretendiendo hacerlos vivir en la mentira del pensamiento único.

Moral y Luces siguen siendo nuestras primeras necesidades