Juan Carlos Sosa Azpúrua: El renacimiento

Al hacer un balance de esta época, se necesita piel gruesa. Pocas veces país alguno ha tenido nuestras oportunidades de transformarse en una potencia económica.

Nuestra posición geográfica privilegiada facilita el comercio internacional y las telecomunicaciones como ninguna otra nación suramericana. Los paisajes que tenemos invitan pensar en los desarrollos turísticos que dejarían boquiabierta al mundo entero. La Riviera Francesa y las islas del Caribe podrían estar mirándonos con recelo, al observar cómo nuestro Litoral Central y el resto de nuestras zonas costeras florecen con balnearios, hoteles, bulevares, teatros, restaurantes, cafés y plazas públicas.

En materia energética, pudimos haber incrementado la participación de toda la cadena de valor, invitando a participar a las firmas más emblemáticas del planeta en prácticamente cualquier área de negocios.  Cada dólar invertido en PIB petrolero, produce el doble en PIB no petrolero, el impulso es total. Con nuestras reservas de hidrocarburos, podríamos estar impulsando la apertura más vibrante del mundo, haciendo de Venezuela el país emergente de mayor atractivo para la inversión local y trasnacional.

Y si miramos el sector gasífero, contamos con un potencial que corta el aliento, con un mínimo de voluntad política y seriedad jurídica, podríamos estar usando y exportando gas a los principales mercados, haciendo palidecer a países como Trinidad y Tobago, hoy una potencia en gas por derecho propio.

Todas estas inversiones, motorizarían los proyectos de infraestructura vial y urbanística, atrayendo a los mejores, para construir autopistas como las japonesas, edificios como los de Dubái y electricidad como las Vegas.

La primera necesidad del renacimiento es pensar en esto y ejecutarlo. Este es el reto y  no hay excusa.

@jcsosazpurua / www.jcsosa.com