¿Qué tan fácil es fingir una enfermedad mental?

Foto BBC Mundo

Son muchos los casos de la vida real en los que asesinos han intentado escapar del brazo de la justicia argumentando que padecen de algún trastorno mental.

Quizás el más representativo sea el del estrangulador de Hillside, en California, Estados Unidos. Allí, Keneth Bianchi estuvo a punto de salirse con la suya fingiendo tener una enfermedad mental.

Arrestado tras una decena de asesinatos de mujeres jóvenes, Bianchi logró persuadir, incluso bajo hipnosis, a varios expertos reputados de que tenía un alter ego desagradable llamado “Steve”. Fue este “Steve” quien, según él, había cometido esos horribles crímenes.

Si se hubiese mantenido el diagnóstico de trastorno de varios especialistas, Bianchi hubiera podido alegar inocencia por locura y hubiese podido ofrecer evidencia contra el coacusado, Angelo Buono.

Pero con lo que no contaba Bianchi es que los investigadores decidieron llamar a otro psicólogo, Martin Orne, un experto en hipnosis que pudo descubrir la mentira del asesino.

La jugada de Orne fue decirle al acusado que la mayoría de los pacientes tienen múltiples personalidades, al menos tres. Esto hizo que Bianchi inventara otra llamada “Billy” y que exagerara su confusión al ver pruebas de acciones cometidas por “Steve”.

Una búsqueda de la policía en la casa del hombre puso al descubierto una pila de libros de psicología, ciencia del comportamiento, hipnosis y procedimientos legales de la policía. Él también había visto las películas “Sybil” y “Three Faces of Eve“, que tratan de trastorno de personalidad múltiple.

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