La luna de miel de Nicolás Maduro y Cilia Flores

Se casaron por lo civil este lunes en una ceremonia privada, pero los venezolanos se enteraron al día siguiente de que el presidente Nicolás Maduro, de 50 años, y Cilia Flores, de 60 años, habían contraído matrimonio oficialmente. Él llevaba una camisa guayabera blanca y ella una falda roja con una chaquetita beige, lo que contrastaba con el sobrio traje negro del alcalde caraqueño Jorge Rodríguez, que los casó. abc.es

(foto Reuters)

El anuncio lo hizo público Maduro, 24 horas después de haber firmado los dos libros matrimoniales de la Alcaldía del Libertador. También afirmó que la luna de miel la pasarían trabajando en la isla de Margarita, donde aprovecharían para entregar viviendas a los margariteños.

Las fotografías de la unión las distribuyó después la oficina de prensa del palacio de Miraflores. La boda, sin embargo, sorprendió a los venezolanos pues las leyes civiles obligan a los contrayentes presentar las partidas de nacimiento y actas de divorcio o constancias de soltería, además de notificar públicamente 15 días antes su intención de casarse.

Nadie sabe si estos pasos se cumplieron y en qué condiciones se casó la pareja presidencial. Lo único evidente es que el alcalde chavista Jorge Rodríguez fue el jefe civil que formalizó el acta de matrimonio. Al hacer el anuncio de su unión Maduro explicó que «tomaron la sabia decisión para mandar un mensaje de fortalecimiento de la familia venezolana y de la juventud».

Ahora Venezuela puede contar con una primera dama formal o «la primera combatiente» como prefiere llamarla el mandatario para estar a tono con el ambiente revolucionario de los que están en el poder. La pareja presidencial se conoció hace 19 años cuando Hugo Chávez, ya fallecido, estaba en la cárcel de Yare por haber dirigido un golpe de Estado el 4 de febrero de 1992, contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, también fallecido.

Se conocieron por Chávez

Nicolás Maduro era el guardaespaldas de Chávez y Cilia Flores su abogada defensora. Ambos de origen humilde. Durante el gobierno de Chávez la «combatiente» Flores se destacó en los cargos de Procuradora General de la República y presidenta de la Asamblea Nacional. También le han criticado su nepotismo hasta tercer y cuarto grado de consanguinidad, al colocar a sus familiares y parientes, unas 40 personas, en cargos de la Administración pública. Ella no lo niega, pero se salta la prohibición legal, alegando que sus familiares también merecen esos puestos, según ha declarado al diario chavista Ciudad CCS.

Su larga relación ha tenido sus altos y bajos. En un viaje que hicieron a la India se hicieron devotos del Sai Baba, un gurú religioso que tiene muchos seguidores en ese país. La enfermedad de Chávez los volvió a unir, especialmente cuando el líder lo nombró su heredero político. Por ahora, la pareja vive en la Viñeta, residencia destinada para el vicepresidente, donde se hospeda Cilia Flores pero no han dicho todavía si se van a mudar a La Casona, la residencia presidencial, que está ocupada por la familia de Chávez.