Senadores EEUU rechazan intimidación gubernamental contra la oposición

Senadores EEUU rechazan intimidación gubernamental contra la oposición

Un grupo bipartidista de siete senadores presentó el jueves un proyecto de resolución que rechaza lo que califica como intimidación gubernamental contra la oposición y describe como “violencia inexcusable” a los incidentes violentos ocurridos en el interior de la Asamblea Nacional venezolana en abril.

El documento solicita a la OEA un reporte detallado sobre irregularidades ocurridas durante las elecciones del 14 de abril que dieron la presidencia de Venezuela al candidato oficialista Nicolás Maduro, pese a que el organismo hemisférico no tuvo observadores porque Caracas no le extendió la invitación.





Se espera que la comisión de asuntos exteriores debata el proyecto de resolución cuando el Senado reinicie sus actividades tras un receso veraniego que durará hasta el Día del Trabajo, que los estadounidenses celebran el primer lunes de cada septiembre. Si la comisión lo aprueba, será sometido a votación en el pleno del Senado.

The Associated Press envió un correo electrónico a la embajada venezolana solicitando una reacción, pero no obtuvo respuesta.

El senador demócrata por Nueva Jersey Bob Menéndez, presidente de la comisión de asuntos exteriores y uno de los siete autores del texto, dijo que el gobierno de Maduro “debe reconocer la legitimidad de la oposición y sus preocupaciones. También debe abstenerse de tácticas violentas y de intimidación, y comprometerse a trabajar en el estado de derecho”.

Los otros patrocinadores de la resolución son los demócratas Bill Nelson (Florida), Tim Kaine (Virginia) y Mark Udall (Colorado), y los republicanos Marco Rubio (Florida), John McCain (Arizona) y Mark Kirk (Illinois).

El candidato opositor Henrique Capriles perdió las elecciones presidenciales por menos de 250.000 votos y las impugnó alegando fraude ante el Tribunal Supremo, que aún no emite sentencia.

El proyecto de resolución fue presentado en el Senado dos meses después de que la dirigente opositora venezolana María Corina Machado visitara la capital estadounidense y exhortara al Congreso a pronunciarse en contra de Maduro porque considera su triunfo del 14 de abril como fraudulento y por lo tanto debilita las instituciones democráticas.

El 30 de abril Machado sufrió fractura en la nariz y varios diputados quedaron con evidentes golpes luego de los desórdenes protagonizados por diputados en el Congreso.

Maduro dijo el mes pasado que daba por “terminadas todas las conversaciones” bilaterales a raíz de que la entonces nominada por Estados Unidos para ser embajadora ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Samantha Power dijera que de ser confirmada, luchará contra la “represión” en Cuba y Venezuela.

Venezuela remitió una nota de protesta a Washington por las declaraciones de Power y exigió una rectificación, pero el Departamento de Estado avaló a la nominada, quien fue confirmada el jueves por el pleno del Senado estadounidense con votación 87-10.

El presidente Barack Obama emitió un comunicado expresando su beneplácito por la confirmación de Power, a quien calificó como una de “las principales pensadoras de política exterior en nuestro país”.

Desde 2010 ambos países están sin embajador luego de que el gobierno estadounidense revocó la visa al diplomático venezolano, Bernardo Alvarez, en represalia porque Caracas retiró su aprobación a Larry Palmer, nominado por la Casa Blanca para dirigir su representación diplomática en Venezuela, porque declaró que la inteligencia cubana había infiltrado las fuerzas armadas venezolanas.

En mayo Maduro nombró a Calixto Ortega, diputado al parlamento latinoamericano, como nuevo encargado de negocios de Venezuela en Estados Unidos, hecho que fue considerado como una señal de acercamiento entre los dos países. The Associated Press