Juan Miguel Matheus: La más fiera de todas las bestias

Juan Miguel Matheus: La más fiera de todas las bestias

Durante la sesión parlamentaria del martes 30 de julio se consumó una gran injusticia. Diosdado Cabello impuso su arbitrariedad, su violencia institucional, para levantar la inmunidad del diputado Richard Mardo. Lo hizo de acuerdo a su talante autocrático, de una manera inconstitucional. Contraviniendo lo que dice el artículo 187, numeral 20 de la Constitución, la bancada del PSUV arrebató por mayoría simple la inmunidad de Mardo. Se verificó en los hechos la crónica de una muerte que fue anunciada el 5 de febrero de 2013, cuando Diosdado enarboló cínicamente la bandera de la lucha contra la corrupción y activó los resortes del poder para que Luisa Ortega Díaz (Fiscal General de la República) y Gladys Gutiérrez (Presidenta del TSJ) complacieran el capricho tanto de Tarek El Aissami como del propio Cabello: aniquilar políticamente a un legítimo representante del pueblo y a un importante referente opositor en Aragua y Venezuela.

Vistos los hechos debemos señalar algunas ideas. La primera es muy firme: la lucha por recobrar los derechos de Mardo y la dignidad de la AN debe continuar. Es mucho lo que las fuerzas parlamentarias de la MUD deben hacer aún, en especial ante la evidente pretensión de Diosdado Cabello de profundizar su persecución para hacer menguar la bancada de los diputados democráticos.

La segunda idea es que Mardo es inocente y sigue siendo diputado. A pesar del uso inescrupuloso de toda la estructura de poder del Estado, no han logrado ni lograrán probar ningún delito. Y aunque resulte odioso a los oídos de Cabello, el inconstitucional levantamiento de la inmunidad de Mardo solo conlleva a que este esté “suspendido” en su condición de diputado. No ha perdido el mandato representativo que le confió el pueblo de Aragua.





En tercer lugar, hemos de decir que la batalla institucional ahora se traslada al TSJ, órgano competente para conocer del proceso penal en contra de los diputados. En este punto hay que adelantar que se hará una defensa de los derechos de Mardo y del pueblo de Aragua apegada a la Constitución. No porque se tenga confianza en la autonomía moral del TSJ, sino porque es necesario desnudar al régimen en sus injusticias para luego acudir al sistema interamericano de derechos humanos.

Como cuarta idea, mostrar una vez más ante la ciudadanía la necesidad de la lucha de calle, de protesta pacífica y constitucional, que debe activarse por el caso Mardo y debe acompañar cada estadio del proceso penal ante el TSJ. Porque lo que está en juego no es únicamente el mandato representativo de Richard Mardo, sino la dignidad y libertad de la consciencia de todos los que queremos disentir en la Venezuela bolivariana, así como la dignidad moral de la AN.

Y en quinto lugar, hacer notar que la ilegitimidad del régimen se acumula y se hace mayor por el caso Mardo. Nicolás Maduro y Diosdado Cabello son capaces de llevarse por delante a cualquier persona que adverse a este régimen totalitario. Pero eso no hace sino mostrarlos en toda su injusticia, ilegitimidad y violencia. Por eso, es oportuno recordarle a Cabello (y también a Maduro) aquellas palabras de Aristóteles que citó el diputado Julio Borges en la sesión de allanamiento de la inmunidad de Mardo: “El hombre, alejado de la justicia, es la más fiera de todas las bestias”.

 

Secretario Nacional de Doctrina de Primero Justicia

Presidente de la Fundación Caracas Mía

@JuanMMatheus

@Caracas_Mia