Chavistas y opositores endurecen cruce de ataques por corrupción

(Foto Afp)

El líder opositor venezolano Henrique Capriles retó el miércoles al gobierno a encarcelarlo luego de que un cercano colaborador fue vinculado con casos de corrupción, mientras que el presidente Nicolás Maduro lo implicó en un posible encubrimiento de las irregularidades.

En un acto en el popular barrio caraqueño Petare, Maduro, heredero del fallecido presidente Hugo Chávez, aseguró que el despacho de la gobernación del estado Miranda, que dirige Capriles, se usaba para corrupción y prostitución. “O no sabía y es grave, o lo sabía y está encubriendo”, dijo el mandatario al referirse al opositor.

“Hay videos y fotos de orgías que prueban la red de prostitución”, agregó, enarbolando una bandera multicolor -emblema de la diversidad sexual-, al rechazar las críticas de “homofobia” contra el oficialismo pues un diputado llamó a Capriles “mariconzón” en una encendida sesión legislativa el martes.

En ese debate, el jefe de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, número dos del chavismo, lanzó la advertencia: “En el debido momento, el brazo de la justicia va a llegar al asesino fascista que es Capriles”.

Temprano este miércoles, Capriles reaccionó con un desafío al gobierno. “Por ahí andan diciendo que me van a meter preso. ¡Que le echen bolas, porque aquí estoy listo! Pero eso sí, el pueblo sabe qué tiene que hacer”, sentenció en un acto público en una zona popular de Miranda (norte).

Desde la semana pasada, el gobierno ha venido denunciando supuestas irregularidades del director del despacho de la gobernación de Miranda, Oscar López, pero fue la noche del miércoles que la mayoritaria bancada oficialista del Parlamento precisó que está implicado en “una red de narcotráfico, blanqueo de dinero y prostitución”.

“Que vengan directamente por mí, no utilicen a la gente de mi equipo. Si a mí me atacan los corruptos, quiere decir que vamos por el camino correcto”, reaccionó Capriles, quien no reconoce su derrota frente a Maduro -por 1,49 puntos- en las elecciones de abril, que denunció como fraudulentas.

Escalada verbal

El gobierno y la oposición se han enfrascado en los últimos días en un cruce de acusaciones de corrupción, escalando las tensiones en una campaña anticipada para los elecciones municipales del 8 de diciembre.

Capriles, quien aunque cuestiona el sistema electoral ha llamado a votar como un “plebiscito” contra Maduro, afirma que la ofensiva gubernamental contra la corrupción “es un arma de persecución política” que busca debilitar a la oposición con miras a los comicios.

Al menos dos diputados, dos gobernadores y otros opositores -entre estos Oscar López y el dirigente Leopoldo López- son investigados por actos de corrupción.

“La ley del embudo al revés”, describió Maduro, al afirmar que la “burguesía” se hace la inocente mientras cree que exclusivamente “todo aquel que sea revolucionario es culpable así se demuestre que es inocente”.

El presidente afirma ir “con todo”, igual contra la “burguesía putrefacta” -refiriéndo a opositores- que con los vestidos de “rojos” (chavistas), a los que llama capitalistas camuflados de revolucionarios.

El gobierno cita, de su lado, la detención de funcionarios en un desfalco multimillonario contra el fondo de cooperación chino, e investigaciones en instituciones como en la comisión que administra las divisas, el servicio de migración y en el órgano tributario.

Pero Capriles asegura que no caen “los peces gordos” y que los verdaderos corruptos están en el gobierno. “No son unos roba gallinas, estos roban grueso”, afirmó, tras tachar a Cabello como “el corrupto más grande del país”.

“Ninguno de ellos ha presentado ni podrá presentar jamás pruebas contra Diosdado Cabello”, dijo Maduro este miércoles al defender la integridad del jefe parlamentario.

El presidente elogió la gestión de denuncia de los diputados “revolucionarios” y convocó a un Consejo de Estado, un órgano consultivo de más de una decena de altos funcionarios, para que le recomendaran medidas que profundicen su estrategia anticorrupción.

“Es el Estado, tal como está concebido, su estructura, que a veces es la herencia del Estado burgués (…) y que está diseñado para facilitar los procesos de corrupción”, dijo el vicepresidente Jorge Arreaza, quien presidió el Consejo de Estado.

El consejo asesor propuso a Maduro reformas jurídicas, legales e institucionales, e incluso una reestructuración del Estado, cuyo alcance no precisó.

AFP