La peluquería en la cárcel (Fotos)

La peluquería en la cárcel (Fotos)

Foto Semana.com

Pensar en vivir dentro de una cárcel es una opción que a la mayoría de las personas les causa pánico, pero quienes por circunstancias de la vida han tenido que llegar a un penal, no tiene otra alternativa que buscar la forma de hacer que sus meses o años privados de la libertad, sean lo menos traumáticos posibles.

La cárcel El Buen Pastor de Bogotá, es la que alberga el mayor número de mujeres detenidas en el país. El centro de reclusión tiene nueve patios, en los cuales hay distribuidas 2.220 internas, que purgan condenas por los diferentes delitos que contempla el Código Penal.

Algunas han optado por hacer sus días más útiles y buscan ocupar su tiempo en diferentes labores que el centro de reclusión les ofrece y que les sirve para redimir pena y salir más pronto a la libertad.
Aunque pareciera un poco salido de lo normal la cárcel cuenta con su propia peluquería, en ella laboran cuatro mujeres estilistas de profesión, cuya clientela son sus propias compañeras.

En el lugar no hay estratos socioeconómicos, pues se le atiende igual a las internas que gozan de cierto reconocimiento y a las mujeres del común, que comparten el infortunio de estar tras las rejas.

Foto Semana.com

Sandra* goza de prestigio entre las internas que acuden a la sala de belleza para arreglar sus cabellos, uñas, depilarse y en general buscar los servicios de la peluquería, lo que les permite – dicen- no solo tener un mejor aspecto físico, sino un aliciente que les demuestre que “siguen vivas, porque estar en la cárcel, no es estar muertas”, aseguró una mujer de unos 55 años, a la que se le nota ser de clase distinguida.
Con su acento costeño manifestó que acude al lugar, porque el fin de semana siguiente, es día de visitas y siempre busca que su familia la vea bien.

La peluquera es una experimentada en la materia, lleva 25 años ejerciendo la profesión, dos de ellos lo ha hecho en la cárcel, en donde debe pagar una condena de 12 años por tráfico de estupefacientes.

Más información en Semana.com

Exit mobile version