Inventan una bebida que reemplazaría a la comida

Inventan una bebida que reemplazaría a la comida

“Libera tu cuerpo” es el lema de Soylent, la bebida que es el “futuro de la nutrición”, según asegura su creador, el estadounidense Rob Rhinehart. Este ingeniero de Atlanta está convencido de que dio con la fórmula que le da al organismo la cantidad exacta de vitaminas y minerales para poder sobrevivir. De ahí que afirme que se trata de un producto ideal para aquellas personas a quienes la comida significa una molestia, publica La Nación de Argentina.

De hecho, el joven de 24 años dio inicio a su proyecto cuando se hastió de la mala dieta que llevaba, debido a que no tenía tiempo para comprar y preparar comida. “Estaba realmente cansado de comer mal y me preguntaba por qué tenía que ser tan difícil obtener comida saludable”, contó a Fox News.

De esta manera, Rhinehart comenzó a investigar qué necesitaba su cuerpo para sobrevivir. “Empecé a ver los alimentos a un nivel bioquímico y desarrollé una nueva forma que es mucho más eficiente al incluir sólo los componentes necesarios, y me sorprendió que funcionara”, agregó.





El resultado fue un polvo amarillento que al reconstituirlo da origen a una bebida “barata, saludable, conveniente y que puede ser ingerida en cualquier lugar”, según se describe en su página web.

Soylent está elaborada con diversos ingredientes que aportan carbohidratos, proteínas, grasas y fibra. Algunos de ellos son: maltodextrina, polvo de avena, aceite de semilla de uva, sal, creatina, carbonato de calcio y lecitina de soja. También contiene vitaminas como la A, B, C, D, E y K. Sin embargo, Rhinehart aclara que la fórmula final variará para que la bebida pueda ser fabricada a gran escala.

Según el joven, el producto es indicado para personas que luchan contra las alergias, la acidez o el reflujo, tienen problemas para controlar su peso o colesterol o no tienen los medios para alimentarse bien.

“Soylent te libera de gastar tiempo y dinero comprando, cocinando y limpiando, te pone en excelente estado de salud, y reduce enormemente el impacto medioambiental al eliminar gran parte de los residuos y daños que provienen de la agricultura, la ganadería y la basura relacionada con los alimentos”, la promociona.

Una alternativa para reemplazar a la comida chatarra

Rob Rhinehart lleva varios meses alimentándose con su bebida y, de hecho, Soylent cubre el 90% de sus comidas. “Aún como, pero no he ido a la tienda, cocinado o limpiado un plato en meses”, dijo, y agregó: “Disfruto de mis comidas favoritas algunas veces por semana, sobre todo con mis amigos durante los fines de semana, que es lo que realmente anhelo”.

El joven está convencido de que su fórmula puede ser ideal para reemplazar la poco saludable comida chatarra e incluso se aventura a afirmar que puede ayudar a resolver la escasez de alimentos. Asimismo, descarta que sea aburrida.

“Las personas encontrarán un buen balance entre Soylent y las comidas regulares, para asegurar el máximo disfrute de la comida y la salud”, asevera.

Rhinehart asegura en la página web de Soylent, que el precio de ésta disminuirá con el tiempo, y que será producida en un lugar aceptado por la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF, por su sigla en inglés) y con componentes aprobados por la Food and Drug Administration (FDA) para garantizar su seguridad.

Aunque hasta ahora sólo el joven ingeniero y sus socios han probado la bebida, ésta ya es conocida y hasta tiene una página en Wikipedia. Ahí se la describe como “un sustituto de los alimentos destinado a suministrar todas las necesidades nutricionales que necesita el cuerpo humano”.

Hasta junio pasado, Rob Rhinehart realizó una campaña para recaudar fondos para apoyar la producción más masiva de Soylent. En el blog de la bebida, el joven afirma que el primer envío del producto será, probablemente a finales de septiembre, pero sólo a quienes se han inscrito y pagado para recibirlo en Estados Unidos.

Sin embargo, está tan entusiasmado con la acogida que ha tenido, que asegura que en diciembre podrá hacer envíos a Canadá, México y el Reino Unido, y en marzo de 2014 a otros países de la Unión Europea.