Carlos Julio Peñaloza: La tortuosa “victoria” de SMARTMATIC

Crear un sistema de fraude electoral imposible de probar y fácil de ejecutar fue el objetivo de Fidel desde finales de la década de los 80. El estaba seguro que el gobierno de CAP iba a caer a corto plazo y quería asegurarse que un gobierno amigo se eternizara. Con la ayuda de la STASI y apoyo chino logró desarrollar en los años 90 el prototipo de un sistema telemático que, conjuntamente con otras medidas de fraude tradicional,  permitirían violar impunemente las reglas de las democracias representativas convirtiendo la constitución en un papel inservible. El colapso soviético y el aborto del golpe del 4F no le permitió poner a prueba de dominar por la vía del voto a sus futuras colonias comunistas hispanoamericanas.

Dentro de este esquema Venezuela ocupaba un lugar cimero. Ante la pérdida del subsidio soviético seria la fuente de financiamiento. El golpe fallido del 4F fue un intento desesperado para tomar a nuestro país, pero fue derrotado. Tras sobrevivir a duras penas el “periodo especial” el sobreseimiento de Chávez le permitió alimentar de nuevo sus ambiciones geopolíticas imperiales.

El triunfo electoral de Chávez en el 98 le dio oportunidad para poner probar su  engendro. La Constituyente le permitió crear el nuevo CNE hecho a su medida. Los problemas del Paro Petrolero y el 11A retardaron el proceso. A finales del 2003 ante la inminencia del revocatorio del 2004 Ramiro Valdés trajo las especificaciones del sistema desarrollado por COPEXTEL. Esa fue la base de la licitación que se haría para adquirir el sistema electoral que reemplazaría al de INDRA. Para entonces todo estaba fríamente calculado y era fácil saber quien ganaría. Para ello bastaba ver el elenco del Comité tecnico que iba a preparar las especificaciones y evaluar la Licitación.

Jorge Rodríguez tomó desde el comienzo la dirección del proceso de licitación. El mismo nombró “democráticamente” al Comité técnico de Licitación que analizaría las ofertas. Este grupo estaba compuesta por cinco personas, cuatro escogidos por el, y uno propuesto por la oposición. Los designados directamente por Rodríguez fueron: Leonardo Hernández, Luis Ramírez Gil, Rafael Velasco y Carlos Figueira. La oposición por recomendación de Henry Ramos Allup y Teodoro Petkoff propuso a Félix Arroyo.

Leonardo Hernández era entonces el Director de Informática del CNE. Este ingeniero de sistemas es hermano de Socorro Hernández líder chavista, Directora de PDVSA y activista del grupo Rodríguez. Otro fue Luis Ramírez Gil el Director de Automatización del CNE. De el se rumora que es familiar de Rafael Ramírez. Como PDVSA iba a aportar los fondos para pagar el sistema su nombramiento tiene cierta lógica. Por último en este comité fue designado Carlos Figueira un profesor de la USB experto en votación quien se dice que esta emparentado con el propio Rodríguez.

El representante solitario de la oposición fue Félix Arroyo quien era el Director del REP. Este ingeniero de computación fue propuesto pese a cargar sobre sus espaldas una serie de acusaciones públicas que no lo hacían recomendable para un cargo público. Como se puede ver, la composición de la Comisión Técnica le aseguraba a Jorge Rodríguez un voto blindado en esa licitación.

A finales de noviembre del 2003 se abrió la licitación y cuatro empresas retiraron las especificaciones y pagaron la fianza exigida. Las ofertas debía presentarse el  13 de febrero del 2004. Ese dia Jorge Rodríguez a nombre del CNE hizo la apertura de los sobres de las ofertas. A ese acto asistieron 3 de las 4 empresas que manifestaron interés. Como era costumbre los dos rectores de la oposición fueron ignorados, así como buena parte de la Constitución y las leyes en materia de licitaciones. El régimen ya estaba acostumbrado a adecuar las leyes a sus intenciones y luego hacer caso omiso a los reclamos. Para entonces en el CNE ni siquiera se intentaban cumplir con formalidades legales porque  imperaba la ley del mas fuerte. La apresurada decisión para botar a la basura,  sin análisis serios,  a un sistema que apenas tenía cuatro años de uso dio lugar a una serie de especulaciones. Las murmuraciones fueron ignoradas y Rodríguez siguió adelante impertérrito. Como cumplía instrucciones del supremo se sentía guapo y apoyado.

Las tres empresas que cotizaron fueron: SBC, INDRA, DIEBOLD. SBC era un consorcio nacional integrado por SMARTMATIC, BIZTA y CANTV. INDRA era la compañía española que había vendido el sistema electoral comprado por el CSE en 1998 por $120 millones. DIEBOLD Elección Systems una subsidiaria de la empresa norteamericana DIEBOLD que fabrica maquinas de votación. La charada que siguió a partir de ese momento durante el “análisis” de las ofertas indica la ausencia de seriedad que tuvo este acto y la falta de respeto que tuvo el CNE con los votantes.

Al día siguiente de recibirse las ofertas, el material de licitación fue entregado al Comité de Licitación. En un alarde de eficiencia inusitada, en menos de 24 horas ese material contentivo de miles de paginas de información técnica y financiera fue analizado y un escueto informe recomendando a SBC como ganador fue entregado con gran prisa. De inmediato el Presidente del CNE Francisco Carrasquero procedió a hacer los tramites para obtener los recursos necesarios y en menos de un mes suscribe el contrato.

Los rectores de la oposición no se enteraron de los detalles. SMARTMATIC era una empresa de maletín no tenía experiencia en sistemas electorales ni capacidad financiera para ejecutarla. Por eso fue incluida la CANTV cuyo único papel era proveer su red para la transmisión de datos. Con este pote de humo se obviaron las falencias financieras de SMARTMATIC. Por su parte la empresa BIZTA era una empresa de fachada que sería el caballo de Troya cubano encargado de desarrollar el software electoral.

El representante de SBC era un ingeniero recién graduado llamado Antonio José Múgica. A su lado estaba Alfredo Anzola otro de los propietarios de SMARTMATIC. Anzola fue quien armó la operación. Este inteligente joven era amigo de Delcy Rodríguez, la hermana de Jorge Rodríguez. Ese contacto fue el que sirvió de puente para la operación.