Obama sobre Siria: Estamos analizando la posibilidad de una acción limitada, puntual

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, insistió este viernes en la posibilidad de una acción militar contra Siria ante la acumulación de pruebas que responsabilizan al régimen de un ataque con armas químicas contra civiles.

“Aún no he tomado una decisión final sobre las varias acciones que se pueden tomar para ayudar a respetar la norma. Pero como ya he dicho, tengo a mi equipo y asesores militares analizando un amplio abanico de opciones”, dijo el mandatario en la Casa Blanca.

“Hemos consultado con aliados. Hemos consultado con el Congreso. Hemos estado en conversaciones con todas las partes interesadas”, añadió.

Pero “en ningún caso”, subrayó, el gobierno estadounidense considera acciones militares que impliquen “tropas en el terreno” o una campaña de largo plazo. “Estamos analizando la posibilidad de una acción limitada, puntual”, acotó.

La acción militar contra el régimen de Bashar al Asad vendría en respuesta a un ataque con armas químicas ocurrido el 21 de agosto cerca de Damasco, y que según cálculos estadounidenses dejó cerca de 1.500 civiles muertos, un tercio de ellos niños.

El ataque con armas químicas contra el pueblo “es un desafío para el mundo. No podemos aceptar un mundo en el que mujeres y niños y civiles inocentes mueren por el uso de gases en una escala terrible”, dijo Obama.

Poco antes, el secretario de Estado, John Kerry, pronunció un enérgico discurso en el que aseguró que los datos recolectados por la inteligencia dejaron a Estados Unidos con la “fuerte certeza de que el gobierno sirio realizó un ataque con armas químicas en un suburbio de Damasco el 21 de agosto”.

Kerry señaló además que la falta de una respuesta firme al uso de este tipo de armas podría “alentar” a Irán o el grupo chiita libanés Hezbolá.

“Esta situación va más allá de cualquier decisión que el presidente tome sobre Siria. Se trata de cómo Irán, que ha sido víctima de ataques químicos, se sienta alentado ante la ausencia de acción para obtener armas nucleares. Se trata de Hezbolá, y de Corea del Norte, y de cada otro grupo terrorista o dictador”, dijo.

El gobierno envió este viernes al Congreso un informe de cuatro páginas apoyado en “datos de inteligencia” que insisten en la responsabilidad del gobierno sirio en el ataque con armas químicas, pero Kerry admitió que había otros datos reservados y que no podrán ser mostrados sino a unos pocos legisladores.

“Esto significa que sabemos algunas cosas, pero no podemos hablar de ellas públicamente”, reconoció.

Ese documento afirma que 1.429 personas murieron en los ataques, incluidos “por lo menos 426 niños”.

En tanto, en Nueva York, el portavoz de la ONU, Martin Nesirky, anunció que los expertos de ese organismo concluyeron su trabajo en Siria y ahora “acelerarán” la elaboración de un informe sobre si efectivamente se usaron armas químicas en el conflicto.

“El equipo completó la recogida de muestras y pruebas”, “ahora están empacando” y “dejarán Damasco y Siria mañana” sábado, detalló.

La alta representante de la ONU para el desarme Angela Kane partió de Damasco este viernes e informará al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon sobre su misión el sábado en Nueva York.

Ban prevé reunirse con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China). A pesar de dos encuentros, los cinco países no lograron fijar una postura común sobre un eventual ataque a Siria, ya que Moscú y Pekín siguen rechazando esa opción.

Tras la negativa británica y frente al posible veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad, la Casa Blanca dio a entender que el presidente Obama se reservaba el derecho a actuar unilateralmente contra el régimen sirio.

A pesar de todo, el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, declaró el viernes que Estados Unidos sigue buscando “una coalición internacional” para responder al presunto ataque con armas químicas del régimen de Damasco.

Por su parte, el gobierno sirio rechazó por adelantado “cualquier informe parcial publicado por el secretariado general de la ONU antes de que la misión haya terminado su trabajo y se tenga conocimiento del análisis de las muestras recogidas”, según indicó este viernes la televisión oficial siria.

Esos análisis, que serán efectuados en laboratorios europeos, requerirán semanas de trabajo, había indicado la ONU.

Además, el ministerio de Relaciones Exteriores sirio rechazó los informes de la inteligencia estadounidense, que calificó de “mentiras”, “fabricaciones” e “historias inventadas”, en un comunicado leído en la televisión oficial siria.

En París, el presidente François Hollande reiteró el viernes su voluntad de actuar militarmente en Siria junto a Estados Unidos pese al “no” británico.

Hollande dijo que el “no” del parlamento británico no cambia la posición de Francia, que desea una acción “proporcionada y firme” en Siria, en una entrevista en el diario Le Monde.

El presidente francés aseguró además que no excluye una intervención en Siria antes del miércoles, cuando se reúne el Parlamento francés para debatir la situación.

Esta alianza franco-estadounidense supone “una inédita situación en la época contemporánea”, analiza Bruno Tertrais, de la Fundación para la Investigación Estratégica.

La situación se produce 10 años después de la crisis iraquí, que provocó una tensión sin precedentes entre los dos países, cuando Francia se opuso a la invasión estadounidense-británica de Irak motivada por una supuesta existencia de armas de destrucción masiva que luego se reveló falsa.

Rusia, aliada de Siria y por tanto firmemente opuesta a toda intervención, advirtió que un ataque sin el aval de la ONU sería un “golpe serio” contra el orden mundial basado en el papel central de Naciones Unidas. Moscú decidió enviar otros dos buques de guerra al Mediterráneo.

Estados Unidos reforzó por su parte sus medios militares frente a las costas sirias. Dispone ahora de cinco destructores equipados con misiles de crucero capaces de llevar a cabo ataques precisos contra depósitos de municiones o infraestructuras estratégicas del régimen de Al Asad.

AFP