Antonio De La Cruz: Maduro se aferra a que Chávez haga el milagro

El día anterior de la celebración  del día de las brujas – Halloween  (31 de octubre), aparecieron afiches en las calles de la ciudad de Caracas que señalan a Leopoldo López, María Corina Machado y Henrique Capriles como “la trilogía del mal”. Etiqueta acuñada por el presidente Nicolás Maduro el pasado 19 de octubre en un acto de entrega de viviendas en la ciudad de Maracaibo, donde se valió de fotografías para tildarlos de “enemigos de la patria” y a quienes acusan de ser responsables  de la situación  de escasez – productos de la cesta alimentaria- , la inseguridad y la violencia que vive el país.

 

 

Ese mismo día -dos días antes de la conmemoración del  día de  Todos los Santos (viernes, 1 de noviembre)- el presidente Maduro aseguró que el rostro de Hugo Chávez -recién fallecido- apareció ante unos obreros en una de las paredes rocosas, de uno de los túneles que cavan  en la construcción de  la línea 5 del Metro de Caracas.

Miren esta figura que les apareció a los trabajadores, (…) un rostro (…) ¿quién está en ese rostro? Una mirada, es la mirada de la patria que está en todos lados, inclusive en fenómenos que no tienen explicación“, dijo Maduro durante un acto de Gobierno en Caracas.?? En el celular de uno de los obreros tenían la foto y me dijeron: ‘mira Maduro, mira esta foto, la tomamos a las dos de la mañana de hace varios días, estábamos trabajando y de pronto nos apareció aquí, en este paredón de abajo, del hueco, una figura”, relató Maduro.??”Se me paran los pelos nada más de contarlo”, dijo tras mostrar la imagen impresa que, comentó, ya desapareció del sitio. “Así como apareció, desapareció, para que ustedes vean, lo que ustedes dicen es verdad, Chávez está en todas partes, Chávez somos todos“, exclamó Maduro.

El metamensaje detrás de las imágenes y el discurso antes del día de las brujas y el día de los santos  tienen la intensión de relacionar en primer lugar la oscuridad, el hambre y la violencia con la trilogía del mal; y a la “mirada de Chávez” con algo sobrenatural, de origen divino, omnipresente, ni principio ni fin, omnipotente, omnisciente, la patria. Es decir, que Maduro recurre a Dios, todo poderoso, a enfrentar la maldad que se cierne en Venezuela. Como Dante en la Divina Comedia que enfrenta a tres bestias en el infierno, ilustrado muy bien por el artista inglés William Blake (1757-1827) en El Infierno, Canto I.

 

 

Es la narrativa que la ideología dominante -los últimos diez años- ha querido imponer a través de la dictadura mediática del estado en el inconsciente colectivo mágico-religioso venezolano.

La representación en Chávez de un liderazgo religioso que vincula a los seguidores con su mirada, que  los ata, los sujeta, los encadena por gracia divina. Mientras tanto los venezolanos viven un infierno representado por  la tríada oscuridad-hambre-violencia, de la cual  Maduro asume un rol de victima porque la crisis es producto del reciente pasado y de los últimos seis meses de implantación de políticas que destruyen valor en lo económico, social y político. Por eso ignora y niega la situación, evadiéndola al achacársela a Machado-López-Capriles y señalarlos como los culpables de la realidad cotidiana.

Maduro recurre al  vínculo que tienen los sectores más pobres y desposeídos, las clases  D y E  que representan el 83 por ciento de la población venezolana y que sobreviven con siete dólares promedio diarios (Gráfico 1), con la figura del mesianismo terrenal -cuyas promesas anunciaban un porvenir, una mejora en la calidad de vida, una vivienda digna, inclusión, amor- a través del discurso y los símbolos para brindar culto al mito del liderazgo religioso de que “Chávez está en todas partes, Chávez somos todos”.

 

 Gráfico 1

Maduro que no sabe qué hacer para seguir evadiendo su responsabilidad, le pide fervorosamente a la imágen de la “mirada de Chávez” que le haga el milagro en los sectores más débiles de la sociedad, 13 millones de personas con ingresos equivalentes entre nada y 3 dólares diarios, para que crean en la palabra y así mantener el culto profano, con lo cual pretende silenciar la angustia e incertidumbre de la cotidianidad venezolana.

Maduro al no asumir el compromiso para  solventar el caos económico-social que atraviesa el país, usa un mecanismo de proyección psicológica creando la “trilogía de mal” para cubrirse las espaldas y se aferra a que la “mirada de la patria” haga el milagro de sanación en Venezuela. Lo que le impide solventar la relación líder-pueblo que mantiene con el poder de su antecesor, manifiesta en un complejo de Edipo no resuelto.

Es conocido en las ciencias de la salud que en enfermedades terminales, los pacientes al conocer el diagnóstico medicó se aferran, con todo su entorno familiar, a un milagro para curarse del mal que padece.

Al final, “por los frutos los conoceréis”  Mateo 7.16-20.

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Antonio De La Cruz, es Director Ejecutivo Inter-American Trends

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