César Pérez Vivas: El caos del socialismo del Siglo XXI

El pueblo venezolano está sintiendo, ahora de manera directa, los efectos de más de una década de una política económica equivocada, cuya capacidad para destruir los aparatos productivos, y generar pobreza, ha sido harto demostrada en diversos confines del planeta.

Una combinación de despilfarro de los ingresos del estado, con un proceso de estatización y súper regulación de la economía, no podía traer otro resultado, que el que estamos apreciando diariamente: inflación galopante, escasez de productos de todo género, especulación con los bienes escasos, devaluación de la moneda y articulación de mafias para manejar el comercio.

El gobierno de la cúpula roja no tiene el coraje de aceptar su fracaso en la crisis que vivimos, y monta toda una campaña comunicacional para lanzarle la culpa a otros. Todos los días tenemos a un vocero oficial señalando culpables: los empresarios, los dirigentes de la oposición, “el imperio”‘ y pare usted de contar.

Todo este cuadro de crisis económica, se presenta en el marco de una campaña electoral, que lleva al gobierno Maduro-Cabello, a desarrollar una estrategia, que le permita lavarse las manos como Pilatos; y lanzar mensajes a determinados sectores sociales, de que luchan por defender al pueblo de “la especulación y el acaparamiento.”

Lo cierto, es que este cuadro de elevación de los precios en todos los productos, es el resultado de su modelo socialista. Son precisamente, los miembros de este gobierno, los únicos responsables de la realidad económica que estamos viviendo.

Si Venezuela estuviese viviendo una economía de mercado sana, antes que existir una elevación de precios y una carrera para proteger los inventarios por parte del comercio y la industria, habría una carrera de ofertas para ver quién puede presentar mejores precios y servicios a la gente.

Las empresas estarían trabajando, para estudiar como bajar sus costos de producción o comercialización, y así poder atraer a los clientes. Es lo que ocurre en toda la región.

Hace tiempo que nuestros países vecinos de América Latina pasaron por estos modelos hiperinflacionarios. Lo superaron con disciplina fiscal y políticas económicas serias.

Maduro y su entorno prefieren jugar al populismo, a la espectacularidad. A hostigar al comercio y a los comerciantes. A lanzarles contingentes humanos, y presentarlos como delincuentes. A mostrarles los dientes, con el saqueo y el pillaje.

Obviamente que el gobierno, ante la coyuntura electoral, prefiere jugar al populismo irresponsable del pan y circo, que asumir con seriedad un cambio radical del modelo estatista, que ha generado la situación que hoy vivimos.

En las pasadas campañas electorales, cuando aún no habían derrochado y saqueado la renta petrolera, el chavismo disponía de miles de millones de dólares en línea blanca, y en dinero para comprar muchos votos.
Ahora que han quebrado al país, que China no les da más dinero prestado, ni pueden traer miles de artefactos eléctricos para repartir, entonces lanzan la caballería contra los negocios privados; para drenar hacia allá, a un sector de la población que busca acceder a ese tipo de bienes.

El gobierno castrista de Maduro no tiene excusa alguna. Podrá engañar aún, a algunos desprevenidos o desinformados; pero las consecuencias de la irresponsabilidad con que siguen actuando, las veremos en pocas semanas, cuando el efecto real y psicológico de la toma por la fuerza de los establecimientos comerciales, no traiga otro resultado, que mayor escasez y mayor inflación.

Solo, cuando hayan terminado de destruir el aparato privado de la economía, y malgastado los cada día, más escasos recursos de la renta petrolera, habrán tocado fondo, y entonces el cambio será irreversible.