El supuesto cadáver de su hermano no era de su familia

Foto Que.es

El joven cordobés Andrés Cepas ha averiguado, gracias a un análisis de ADN, que el cuerpo que se enterró en el Cementerio de San Rafael de Córdoba que supuestamente pertenecía a su hermano gemelo, es el de una niña sietemesina sin relación genética de parentesco con su familia, reseña Que.es

El ginecólogo de la madre había diagnosticado un embarazo de gemelos univitelinos, es decir, dos niños idénticos que se gestan en la misma bolsa. El parto se produjo el 19 de noviembre de 1985 en el Hospital Provincial de Córdoba a término de un embarazo sin problema y sin que la madre lo pidiera fue dormida para el alumbramiento.

“Nos dijeron que el otro niño había muerto por la anestesia que le pusieron a mi madre -cuenta el propio Andrés-. Mi hermana María José, que tenía diez años, recuerda que lo enterraron el mismo día. Bajaron al depósito a por el cuerpo y vieron de lejos a una enfermera guardando algo entre algodones. Luego fueron al cementerio y enterraron la cajita. Todo mentira -prosigue Andrés- A la vuelta una monja, Sor Manuela, le contó a mi hermana que el bebé había recibido el agua de socorro y que no se preocupara que no iría al limbo”. Andrés y su hermana no han encontrado ningún documento que acredite que el bebé recibió ese sacramento, ni ningún otro.

María José Cepas exige a la justicia que ayude a otros afectados y que no dejen a las víctimas abandonadas. “Nosotros ya tenemos la prueba de que mi hermano fue robado, pero hay muchas familias que no puede exhumar porque es muy caro. Que les ayuden y que se investigue la verdad. Nos tienen que amparar los mismos derechos que a otras víctimas de otras causas. Incluso el Comité de Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzosas le ha pedido a nuestro gobierno que se busque a los desaparecidos. También a los niños robados. Tienen que ayudarnos a que las familias se reencuentren”.