Pablo Aure: Las rebajas de Maduro

Se acerca diciembre, mes que según nuestras tradiciones es época de pintar la casa, de estrenar ropa y, en fin, de hacer gastos. Históricamente hay mucho circulante ya que los trabajadores cobran sus aguinaldos y utilidades.

Parece raro que comience escribiendo de diciembre cuando todavía noviembre no ha terminado. Lo hice porque no tengo la menor duda de que este diciembre será el peor de todos, en cuanto a la economía se refiere. Los negocios estarán vacíos. El régimen ha decidido poner en práctica la tesis de la ex candidata presidencial María Bolívar en lo que representa a disminuir la inflación: bajando los precios por decreto.

Eso es lo que está ocurriendo. Desde luego muchos se alegran porque aprovechan la oportunidad para comprar barato lo que semanas atrás estaba por las nubes. Lo poco que producimos, como la cabilla, no se encuentra, o la venden también a un precio exagerado y con comisiones. Por cierto, el monopolio de su comercialización está en manos del gobierno y penetrado fuertemente por el sector militar, los mismos que apuntan con sus fusiles a los comerciantes para que bajen los precios.

Ironía y engaño gubernamental

Hacen ver que están luchando contra la especulación con medidas espasmódicas, y en el fondo se sabe que los productos que el pueblo más necesita los están revendiendo en las zonas populares. Es anecdótico ver a una ministra supervisar los precios de los perfumes en las tiendas “Don Lolo” en el Sambil, cuando sin ir muy lejos, en las barriadas venezolanas los primeros en especular son los que han hecho del comercio informal su principal fuente de ingreso. ¿No me creen? pues, los invito a estar pendientes cuando se corre la voz de la llegada de leche, la harina o el aceite en algún supermercado de las urbanizaciones. Observen bien quiénes son la mayoría de los que se encuentran en las colas.

No son justamente vecinos de la localidad sino comerciantes informales de toda la geografía del estado, que cual red eficiente, mediante mensajería, en fracciones de minutos rodean dichos comercios. Muchos se vienen de esos diversos lugares con sus familiares, para comprar el producto que escasea y burlar el racionamiento. Digo que es condenable que compren para revender en su barrio a precios que superan notablemente la regulación gubernamental. Vayan y compruébenlo. La harina: ¿en cuánto la compran y en cuánto se la venden a los más necesitados, que son sus vecinos? Por ejemplo la Harina Pan que está regulada en 6Bs. la venden en 30Bs. Igual con la leche y el aceite.

Esto ocurre de la misma manera con las tiendas de electrodomésticos, en las que han proliferado los vendedores de cupos en las colas y los revendedores de artefactos. Lo peor del caso es que quienes hoy compran televisores y neveras a precios que ellos creen ser baratos, en diciembre tendrán que venderlos para comprar sus estrenos o hacer las hallacas, si es que encuentran los ingredientes, y tienen gas. Este último servicio se ha convertido en un calvario para conseguirlo, pues la gente debe llevar las bombonas a la empresa surtidora y hacer largas colas para llenarlas, si tienen suerte. Hay personas pobres que me han dicho que han tenido que perder un día de trabajo para poder conseguir el gas.

Amigos entramos en un remolino que nos hunde cada día más. Engaño tras engaño. Estas políticas demagógicas hacen sentir -a los oficialistas- que están subiendo en las encuestas. Es probable. Pero para el 8-D todavía faltan 12 días. Los televisores se acaban, y el hambre viene a cada rato. Lo más seguro es que no les rinda tanto el populismo.

Cocchiola vs la justicia castrocomunista

La semana pasada abordé el tema tangencialmente, hoy trataré de enfocarlo desde el punto de vista jurídico político. Para nadie es un secreto que Miguel Cocchiola gana cómodo la Alcaldía de Valencia, según todos los sondeos de opinión, incluyendo los contratados por el sector oficialista. Imposible que en buena lid puedan arrebatarle el triunfo. Ahora bien, en este país desgraciadamente las instituciones son un fiasco, comenzando por la Fiscalía General de la República y el Tribunal Supremo de Justicia, que guardan en sus actuaciones incontestable sumisión al partido de gobierno. Ni se diga de los militares, al servicio de agentes cubanos y fuertemente penetrados por la corrupción. Todo el mundo lo sabe.

Pues bien, ya se ha anunciado que Cocchiola regresa mañana a las 2 de la tarde por el aeropuerto Arturo Michelena de Valencia. Allí estaremos, y seguramente estarán también los sabuesos del régimen que para nada les importa la Constitución. Actúan como verdaderos esbirros. Miguel Cocchiola no solamente será el próximo alcalde de Valencia, sino que fue elegido por los carabobeños como diputado a la Asamblea Nacional, por lo que goza de inmunidad parlamentaria que es una institución reconocida por el mundo entero para evitar persecuciones penales y hostigamiento contra ciertos funcionarios. Aquí en Venezuela los diputados de la Asamblea Nacional gozan de inmunidad desde su proclamación hasta el cese de sus funciones.

El artículo 200 de la Constitución dice: “De los presuntos delitos que cometan los y las integrantes de la Asamblea Nacional conocerá en forma privativa el Tribunal Supremo de Justicia, única autoridad que podrá ordenar, previa autorización de la Asamblea Nacional, su detención y continuar su enjuiciamiento. En caso de delito flagrante cometido por un parlamentario o parlamentaria, la autoridad competente lo pondrá bajo custodia en su residencia y comunicará inmediatamente el hecho al Tribunal Supremo de Justicia”. Lo primero que deben tener claro los que se han empeñado en perseguir y detener a Cocchiola, es que el único organismo que puede autorizar su detención es el TSJ. Y conforme con el artículo 377 del Código Orgánico Procesal Penal, para ello primero debe existir una solicitud de la Fiscalía General de la República, y para que el TSJ en Sala Plena pueda declarar si hay méritos para el enjuiciamiento debe previamente la Asamblea Nacional autorizarlo.

Ahora, faltan 12 días para las elecciones ¿ustedes creen que hay tiempo para todo esto? Creo que con Cocchiola se les enredó el papagayo. Ustedes dirán que en dictaduras se saltan a la torera los procedimientos. Yo les contesto: supongamos que lo hagan. La sola autorización para enjuiciar a un diputado o allanamiento de su inmunidad no significa que sea culpable de nada, solo de que está abriéndose un proceso. Existe un derecho humano fundamental que es el de la presunción de la inocencia. Cocchiola no dejará de ser candidato ni diputado elegido por el pueblo.

Amigos, la inmunidad, aunque se piense que es una prerrogativa de los parlamentarios para no ser perseguidos penalmente y facilitarle el ejercicio de sus funciones, es más bien una protección para los electores. Permite tener representantes que puedan actuar y vigilar a los gobernantes para el beneficio del pueblo sin que puedan ser perseguidos.

¿Y si cuando venga lo inhabilitan?

De todo hemos escuchado. Si lo inhabilitan o sumariamente lo condenan (ha sucedido) estarían inhabilitando al pueblo de elegir su candidato. Habría chance para substituirlo. Y si arbitrariamente ocurre después de su elección, tendríamos nuevas elecciones en Valencia. Aunque pienso que si los valencianos no reaccionamos, y nos dejamos someter por el gobierno, poco o nada seríamos capaces de defender. No es a Cocchiola, es a nuestra ciudad. Dejaríamos que la sigan destruyendo y saqueando sus recursos. La invitación es a que acompañemos mañana desde el mediodía la llegada de Miguel Cocchiola en el aeropuerto de Valencia.

Advertencia constitucional

Finalmente les recuerdo a los funcionarios policiales o de seguridad lo que establece la parte final del artículo 200 constitucional: “Los funcionarios públicos o funcionarias públicas que violen la inmunidad de los y las integrantes de la Asamblea Nacional, incurrirán en responsabilidad penal y serán castigados o castigadas de conformidad con la ley”. Este gobierno no será eterno y escríbanlo, más temprano que tarde los que hoy son esbirros mañana serán prófugos o sometidos a juicio por sus fechorías. No me refiero a venganza sino a la aplicación de la justicia tan necesaria para adecentar nuestra nación que en estos últimos años ha sido pisoteada por rufianes y malhechores.

Que se entienda bien, quiero que estas últimas líneas sirvan de clarinada a los diputados oficialistas que gozan de inmunidad y que como pueblo civilizado y amante del estado de derecho tendremos que respetar hasta el día en que cesen en sus funciones. Por ejemplo, el diputado Pedro Carreño seguirá gozando de su inmunidad parlamentaria por muchas sospechas que podamos tener sobre él y aunque existan suficientes elementos de convicción para hacerle presumir a un juez que está incurso en hechos punibles, no podrá ser detenido sin dársele el derecho a la defensa, a menos que sea sorprendido infraganti, cuestión que no nos debería sorprender. En este caso, como lo establece el artículo 200 de la Constitución, quedaría en su residencia bajo custodia policial mientras el TSJ autoriza su enjuiciamiento.

@pabloaure