José Machillanda: ¡Maduro! Los demócratas si estamos habilitados

José Machillanda: ¡Maduro! Los demócratas si estamos habilitados

Nicolás Maduro en su desespero, incapacidad e irracionalidad como político y gobernante pretende en una grotesca maniobra publicitaria, hacer creer a los demócratas – quienes somos la mayoría en el país- que con la Ley Habilitante tramposa (lograda en forma oprobiosa y anticonstitucional por cuanto obtuvo una mayoría en la Asamblea Nacional con sólo con el 48% de los votos, frente a al 52%, de los votos opositores) logró completar su maniobra política para instaurar definitivamente el comunismo en Venezuela al estilo cubano, vergüenza y desgracia de sometimiento y vasallaje a un pueblo, lo cual habla muy mal de América Latina en cuanto a la cultura política de su sociedad y al atraso de su liderazgo.

Nicolás Maduro -parte gruesa del legado perverso de Chávez, Teniente Coronel golpista, mal soldado y peor político- se propuso desde el 7N hasta el 21N una acción política que le ha permitido transitar velozmente de la impolítica a la subpolítica y después a la antipolítica; siempre de la mano y al lado del tutelaje militar, para conmocionar y desordenar más el país. Este tutelaje militar del cual es dependiente y con quien ha convenido una operación cívico-militar contra la especulación, lo ha hecho mediante una Orden de Operaciones Militares con lo cual iguala la política a la táctica militar. Exagerada simpleza en un hiato de ignaro político: gobierno incapaz – tutelaje militar.

Nicolás Maduro después del 7N, en su dilatada e indescifrable cadena se hizo de la agenda pública comunicacional y del control del espacio político, para de esta manera conseguir un giro del ambiente político- electoral, a un ambiente político- social con tendencia a la violencia política. Con esta maniobra pretendió detener la deserción abrumadora de adherentes del PSUV y trató de mejorar la calamitosa situación política del post-chavismo frente al hecho electoral de 8D.

Como consecuencia de sus maniobras políticas de control del espacio político y dominio de la agenda pública, más el respaldo abierto del elemento armado aspira este incapaz presidente ganarse el apoyo perdido del chavismo, el cual comprobó que Maduro como sucesor de Chávez además de incapaz, no tenía ni plan de gobierno ni direccionalidad política y todo cuanto ha logrado hacer es conjugar una perversa relación con el elemento armado para incrementar el Índice de Presencia Militar en la sociedad hasta en un 100%. Se imagina Maduro que los venezolanos creen que realmente se enfrenta a una guerra económica, que se enfrenta a una burguesía parasitaria y lo que todos los venezolanos saben es que con su incapacidad está sentado sobre la punta de las bayonetas.

Intenta Maduro, ensaya Maduro un gobierno, pero no consigue fórmulas ciertas. A esto se le suma la grave crisis económica y el incremento desmedido de la criminalidad. A Maduro le asusta el momento electoral del próximo 8D y entonces se atreve y arrecia una persecución sistemática y selectiva contra los líderes democráticos, amenaza indiscriminadamente a la Unidad política e incrementa la guerra psicológica con dilatadas cadenas en las cuales pretende mostrarse como un gobernante sólido y exitoso. Titiritero, engreído e ignaro, este gobernante Nicolás Maduro, incapaz de comprender su anacronismo político, subestimando además el gen democrático del venezolano y la firme, definitiva y plena decisión de la mayoría de los venezolanos dignos, que ahora sabemos que somos nosotros los habilitados y actuaremos en consecuencia.

Habilitados sí estamos los demócratas, a partir de esta burda y grotesca maniobra de Nicolás Maduro, para defender el gen democrático de este pueblo noble e imponer el derecho a vivir en paz como una comunidad civilizada, lista a impedir y rechazar la barbarie del comunismo del siglo XXI. Comunismo del siglo XXI llamado socialismo o chavismo, que pretende desconocer el crecimiento y fortaleza política de los venezolanos y su participación contendiente como demócratas para construir la República. Léase, capaces y dispuestos a atravesar la ruta constitucional para lograr el remplazo de este régimen que más que irresponsable e incapaz, es el culpable de una grave regresión democrática para Venezuela.

Habilitados estamos los demócratas para declarar que convertiremos el 8D en la gran mayoría para comenzar la ruta necesaria, con el objeto de alcanzar el poder político y una vez en el gobierno bloquear la grotesca impunidad de este régimen, enjuiciar a todos los responsables y culpables por el destrozo físico, económico, político y moral del país en los últimos 15 años. Como habilitados, como ciudadanos, reordenaremos la regresión que ha sufrido la democracia, que después de 15 años muestra dolorosos aspectos causados por la autocracia militarista, combinación de ineptos militares y peores políticos.

Habilitados estamos los demócratas para enjuiciar la autocracia militarista donde un cuerpo de Generales y Almirantes débiles, carentes de ética militar y de espaldas a la polemología y estrategia, han jugado a sus burdos intereses individuales y personales, para ponerse al servicio y a la orden de un grupo de anacrónicos y fanáticos comunistas. Fanáticos comunistas, que todavía no saben de los efectos de la globalización y poco o nada entienden de la legitimación efectiva, y mucho menos de la democracia por apropiación o de un ciudadano capaz de controlar, obstruir y poner a prueba al gobierno por la vía de un juicio. Prepárense comunistas y cúpula militar sometida.

Habilitados estamos los demócratas también –léanlo los autócratas- para votar el 8D y hacer valer nuestros votos el 9D y los días subsiguientes, es decir, que tenemos claro el significado del voto el próximo 8D mas allá de la elección de los Alcaldes y Concejales. Habilitados estamos para organizadamente con un liderazgo político emergente digno y sabio, reclamar de manera cierta, enérgica y constitucional, cuanto nos corresponda frente al hecho electoral trascendental del 8D. No nos detendrán, no nos preocupan las amenazas abiertas o veladas, declaramos en consecuencia que no creemos ni queremos violencia, pero no permitiremos abusos o violaciones del derecho electoral, porque además tenemos fe en que grupos importantes y específicos de este cuerpo social también quieren democracia.

Habilitados estamos los demócratas –comunistas anacrónicos- para hacer valer lo que precisa Randle, en tanto al derecho a la resistencia civil de los demócratas. Entendida la misma como una expresión legítima y natural del ciudadano cuando otorga su poder comitente o poder natural al líder para acompañarlo a reclamar colectiva y pacíficamente sus derechos, a objeto de que su voluntad sea respetada en su condición de ciudadano elector.

Habilitados estamos ya, y lo declaramos, para iniciar la gimnasia política de presencia en la calle, también realizar demostraciones activas y contendientes frente a la obsesión del régimen por acallar las voces de los demócratas. Demócratas que exigimos que se nos respete y considere como ciudadanos que en forma civilizada queremos y vamos a lograr el cambio político de la República. Cambio, para que se sepa, que el venezolano está por encima del Estado y de la comunidad y que nadie en Venezuela puede otorgarse la facultad para amedrentar y perseguir por razones políticas a otros venezolanos.

Habilitados estamos para hacerle saber y recordar a los hombres militares en filas, que su tarea establecida en la Constitución y a la cual rigurosamente están sujetos es la defensa del Estado y que jamás pueden cumplir órdenes arbitrarias de nadie, y mucho menos de quien se sospecha, hasta que demuestre lo contrario, pudiese tener una doble nacionalidad: Nicolás Maduro. Finalmente, Nicolás Maduro sepa que los demócratas estamos habilitados y creemos, queremos y respetamos la República. Le exigimos que muestre su Partida de Nacimiento al elemento militar, porque sólo así podría usted cumplir con la condición de Comandante en Jefe, pero además porque todos los venezolanos que estamos habilitados queremos conocer su real identificación.

 

Es original, José Machillanda

Doctor en Ciencia Política, Director CEPPRO

Noviembre, 2013.

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