Cómo disfrutar en Navidad sin poner en riesgo tu organismo

Llegó la época más esperada por todos: las navidades. Una de las más alegres, festivas y divertidas del año, en la que generalmente las personas se reúnen para festejar entre amigos y familiares, viajan a varias partes de la ciudad, el país o el mundo, y muchas otras actividades para celebrar. Sin embargo, en algunas ocasiones, esto conlleva a caer en excesos con la comida y las bebidas alcohólicas, lo cual puede convertirse en un factor de riesgo para la salud, debido a que puede causar diversos tipos de enfermedades, entre ellas las cardiovasculares y las del hígado.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo nocivo de bebidas alcohólicas causa 2,5 millones de muertes cada año, de los cuales cerca de 320.000 son jóvenes entre 15 y 29 años de edad. Por otra parte, tres de cada cuatro personas padecen una enfermedad cardiovascular, y unas 4,45 millones mueren anualmente por causa de este tipo de patología.

Para mantener un corazón contento

En la época decembrina existen cambios en la alimentación habitual ya que se incluyen comidas muy grasosas, altas en carbohidratos y sal, como la tradicional hallaca, el pan de jamón, el pernil, el jamón planchado, la ensalada de gallina, entre otros. El Dr. José Rodríguez, médico internista y cardiólogo de la Clínica Leopoldo Aguerrevere, afirmó que para disfrutar de las navidades sin padecer riesgo cardiovascular se recomienda consumir los platos típicos de la temporada comedidamente, no abusar de las grasas, ingerir alcohol en cantidades moderadas y realizar ejercicio regularmente, al menos tres o cuatro veces por semana entre 30-45 minutos.

Por otra parte, el Dr. Rodríguez aclaró que prevenir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares debe ser una práctica que se aplique de forma regular y habitual, y no únicamente en épocas específicas del año.

Entre las principales enfermedades cardiovasculares se encuentran la hipertensión arterial (HTA), la insuficiencia cardiaca, los infartos y los accidentes cerebrovasculares (ACV); pero la elevación anormal de la presión en las arterias, mejor conocida como la hipertensión arterial es la más frecuente en hombres y mujeres, y afecta cerca del 35% de la población.

Se estima que más de 600 millones de personas sufren de este padecimiento, y son más propensas aquellas que tienen mayor número de factores de riesgo como: llevar una alimentación alta en grasas, sal, y carnes rojas, ingerir alcohol en exceso y ser sedentario. El peligro de llevar este estilo de vida es que en muchos casos, la HTA puede llevar al desarrollo de otras enfermedades cardiovasculares más graves.

Si las recomendaciones para controlar la HTA no son suficientes, afortunadamente existe un abanico de opciones de tratamiento para su control, entre las cuales se encuentran los betabloqueantes o betabloqueadores, que funcionan, como su nombre lo indica, “bloqueando” el efecto de los receptores “beta” que se encargan de recibir la adrenalina.

Para el Dr. Rodríguez “el carvedilol es considerado, entre los betabloqueantes, como uno de los dos mejores fármacos en el mundo, debido a que tiene propiedades antioxidantes y aumenta la producción de óxido nítrico, lo cual ayuda al paciente a no empeorar su perfil glicémico y a mejorar el metabólico”.

Un brindis por el hígado

Además del consumo de comidas que son dañinas para el organismo, la temporada decembrina generalmente involucra la ingesta de bebidas alcohólicas con mayor frecuencia y cantidad; por lo que, si se ingiere excesivamente, aumenta el riesgo de afectar el hígado y de sufrir la enfermedad hepática alcohólica.

El hígado es el órgano más voluminoso y, de cierto modo, el más complejo del ser humano, a él se le atribuyen funciones como la formación de la bilis y de ciertas proteínas, la síntesis de hormonas, el almacenaje de azúcares y la limpieza de sustancias nocivas para el organismo.

El abuso del alcohol hace que las células del hígado se dañen, por lo cual éste comienza a mal funcionar, lo que afecta al metabolismo y de allí provienen ciertas alteraciones importantes, tales como: fallas en las proteínas de coagulación, aumento de la bilirrubina y trastornos impropios del hígado, lo que afecta al sistema nervioso central.

“Este órgano, en el caso de los hombres, es capaz de metabolizar dos tragos al día, sin problema; y en el de las mujeres, un trago al día. Es permitido tomar esa cantidad diariamente, y no es acumulativo en la semana; es decir, si la persona no tomó en el día lo permitido, no puede al final de la semana ingerir lo de los días anteriores”, destacó la Dra. Merita Senior, médico gastroenterólogo del Hospital de Clínicas Caracas.

Entre otros de los padecimientos que pueden presentarse en el hígado se encuentra la hepatitis, que se refiere a la inflamación del hígado por distintas causas y se clasifica en dos grandes grupos: aguda y crónica. Es aguda cuando se trata de una inflamación reciente, en ocasiones provocada por un virus, y se clasifica en medicamentosa o tóxica (dentro de la cual se incluye la causada por el consumo excesivo de alcohol). Por otra parte, la hepatitis crónica es aquella en la cual el paciente tiene más de seis meses sufriendo esta enfermedad, y se diagnostica por el nivel de elevación de las aminotransferasas (enzimas que indican la inflamación del hígado).

La Dra. María Gabriela Delgado, médico internista, gastroenteróloga y hepatóloga de la Clínica Félix Boada destacó que la principal recomendación para combatir la hepatitis es la abstinencia de bebidas alcohólicas, y el soporte nutricional adecuado del paciente. Por su parte, el tratamiento médico específico dependerá de la severidad de la sintomatología al momento del diagnóstico, y la evolución del mismo.

Para disfrutar de las fiestas navideñas y un fin de año manteniendo un buen estado de salud, disminuyendo el riesgo de sufrir enfermedades del corazón, del hígado y otros padecimientos, es recomendable moderar el consumo de alcohol, y no exceder la dosis recomendada; mantener una dieta balanceada en la cual se incluyan alimentos altos en proteínas, pequeñas cantidades de carbohidratos y grasas, e importantes porciones de vegetales y carnes blancas; y, finalmente, realizar al menos 45 minutos de caminata, preferiblemente en plano para no lesionar las rodillas y tobillos.