Carlos Blanco: La vieja guardia ataca

Era inevitable que después de las elecciones del 8D se produjeran deslindes. Sin elecciones en perspectiva salvo en dos años, con contabilidades dispares sobre los resultados recientes, con objetivos cada vez más disímiles, una vez liberados los grupos políticos de la urgencia electoral, era natural que cada cual pugnara por plantear sus objetivos y estrategias. Estas redefiniciones tendrán lugar en un ambiente poco propicio debido a que el régimen, entre otras cosas por las heterogéneas conductas dentro de la oposición, por ahora se ha consolidado más de lo que estaba antes del 8D. Nada definitivo; nada que un golpe de luna no pueda cambiar; pero es el resultado.

En la MUD ha habido explicables discrepancias solo atenuadas por los eventos electorales. Pero, lo que era una diferenciación soterrada ha hecho aparición.

LA COMISIÓN HOSPEDALES. Tras la derrota del 7-O la MUD designó una comisión integrada por Arístides Hospedales, coordinador; Carlos Guillermo Arocha, Pedro Benítez, Colette Capriles, Eduardo Gómez Sigala, Gabriel Puerta, Andrés Stambouli, Ricardo Sucre, e Ysrrael Camero, como secretario. Esta Comisión produjo planteamientos esenciales no tomados en cuenta. El informe fue presentado en diciembre de 2012 y contiene elementos que por su valor se citarán en extenso:

Por ahora lo que se ha visto es un torneo de ofensas en Carabobo, así como las acusaciones de los principales dirigentes de AD y Copei en contra de María Corina Machado, Leopoldo López, Tomás Guanipa, y diagonalmente contra Henrique Capriles, Voluntad Popular y Primero Justicia. En el caso del reciente ataque copeyano resultó esclarecedor por lo patético que el Secretario General hubiese aludido a “los amos del valle” para referirse a varios de los mencionados, tal como hace el régimen, por haber firmado solicitando la convocatoria de la Constituyente al lado de Douglas Bravo y Gabriel Puerta. Es esta diferenciación en ciernes lo que explica el contraste de actitudes en la reciente reunión de alcaldes y gobernadores opositores con Maduro, desde la firmeza sin desplantes de pocos hasta el empalago de varios. Reunión iniciada con la trampa del coro al Himno con Chávez como intérprete. Allí Maduro obtuvo otra victoria estratégica que fue su reconocimiento-de facto- como legítimo Presidente por los asistentes, y victorias tácticas opositoras (trato menos agresivo y devolución de competencias). A lo mejor Capriles no anduvo descaminado en su ausencia…

Ahora está transparente la naturaleza del neoautoritarismo: espacios “libres” aunque controlados para los enemigos, y férreo control para impedir el recambio de la cúspide del poder.

Twitter @carlosblancog