Orlando Viera-Blanco: En 2014, otro Gallo cantará….

Maduro tendrá que ajustar el precio de la gasolina, devaluar, aligerar precios de bienes…

Quienes hacemos de observadores políticos nos está vedado predecir. Podemos tratar de acertar haciendo diagnósticos, pero la futurología va reservada a otros… Sin embargo, la explicación de lo que ocurre hoy nos permite acercarnos a lo que sucederá mañana, porque la historia en mucho es cíclica, terca y torpe como el hombre, quien la hace y la repite. De cara a como vinieron las cosas en 2013, podemos decir que nos vienen mejores tiempos en 2014 (nuevas oportunidades), para el denominado giro-país.

Ambos clivages -oposición y chavismo- han madurado. No hablo estrictamente de sus líderes, sino de sus seguidores. Tanto la disidencia de oposición ha comprendido que cualquier transición o alternancia de poder, no se agota en lo electoral, como el chavista hoy entiende que su estabilidad no puede depender de una dinámica comunal, comunista y repartita. La triada inclusión, reparto y empoderamiento, ya no es abastecida por Pdvsa. Y la cubanización del país aunque no se sienta levanta tempestades en todos los sectores de la vida nacional (chavistas, opositores, civiles o militares). El ciudadano ha comprendido que el reencuentro-país, no-pasa por una tarjeta de invitación librada por Capriles o Aveledo. Comenzamos a darnos cuenta que a la par de salir a votar, es necesario involucrarse y autoconvocarse. Nuestro core plot- político-social, es un drama de todos, donde el ciudadano ha aprendido que desenredar nuestro anclaje histórico; caudillesco, providencial, mitómano, rentista y mesiánico, pasa por no endosar ni delegar más nuestra ciudadanía. A partir de esta reflexión colectiva, el 2014 se presenta como un año de contención, nivelación y protesta, que acuclillará al gobierno, conteniendo su ninguneo comunal y despojo, abrigándolo a relajar controles y ceder.

Al Sr. Nicolás Maduro le viene una etapa muy difícil en lo económico y financiero, por ende en lo social. Amén de tener margen de maniobra entre petróleo y oro, tendrá que ajustar el precio de la gasolina, devaluar, aligerar precios de bienes y servicios (para favorecer el abastecimiento) y pagar deudas. Y eso significa más inflación, escasez y mora. Un camino será tender puentes con los sectores productivos que quedan y abrir la economía (el inteligente). Otro controlar más (el primate). Aquel camino conducirá a la gobernabilidad y cierta estabilidad. El otro decretará la confrontación y el riesgo-poder… Recientes desbordamientos de un pueblo hastiado de carencias, no podrán ser resueltos con otros: “vacíen los anaqueles”. Ni habrá qué vaciar, ni el venezolano (a fin de cuentas fatigado, contestatario y aspiracional) no va a seguir saliendo de carrera a “vaciar repisas”, cada vez que sepa donde hay leche, arroz o Harina Pan… Quienes mejor han comprendido el momento político son Leopoldo López y María Corina. Ambos están claros que la lucha dejó de ser de papeletas (dixit Capriles), por lo que han adoptado un discurso coherente para removilizar a la gente.

Ya no serán tiempos de tablero ni de urnas, sino de calle. Y por estas calles, otro gallo cantará y el cambio llegará…

¡Feliz Navidad!

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