El Papa recorre su vida a través de la figura de su bautista, Enrique Pozzoli

Bajo el título “Historia de una vocación”, el periódico de la Santa Sede, “L’Osservatore Romano”, publica en su edición de hoy una carta del papa Francisco en la que el pontífice recuerda a su bautista, el salesiano Enrique Pozzoli, un hombre muy presente en su vida y en la de su familia.

(Foto AFP)

Dirigida al también salesiano Cayetano Bruno, la carta, mecanografiada y fechada un 20 de diciembre de 1990 en Córdoba (Argentina), es propiedad del Archivo Histórico salesiano de Buenos Aires (Argentina) y ha sido publicada para conmemorar la efeméride del bautizo del papa, el día de Navidad de 1936.

En ella, Bergoglio habla de Pozzoli como “el padre espiritual” de su familia y destaca, entre otras virtudes, “su labor misionera, de confesor, de relojero y de fotógrafo” al tiempo que enumera las múltiples situaciones en las que estuvo presente este párroco salesiano, que falleció en 1961.

Pozzoli estuvo presente en los orígenes de la familia Bergoglio en la capital bonaerense, en los albores de la década de 1930, y fue quien presentó a los padres del papa, Regina y Mario.

Fue decisivo también en el proceso vocacional del, por entonces, joven Jorge Mario Bergoglio, hasta el punto de ser el encargado de examinar su fe y recomendar a sus padres su ingreso en un seminario en 1955.

“La Universidad (en alusión a sus estudios de Química) está muy bien pero las cosas funcionan como Dios quiere”, argumentó, según la carta, el padre Pozzoli.

Estuvo presente también en la enfermedad de Bergoglio cuando, en 1956, enfermó de pulmonía y tuvo que ser operado del pulmón.

“Estuve a punto de morir”, aclara en la misiva.

Pero, en la carta, el hoy papa Francisco, el primero latinoamericano, reconoce al receptor, Cayetano Bruno, sentirse “profundamente apenado y dolorido” por una anécdota que se produjo cuando Pozzoli estaba a punto de morir, ingresado en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

“Pocos días antes de morir le visité en el hospital. Estaba dormido y no permití que le despertaran porque, en el fondo, estaba mal y no sabía qué decirle. Salí de la habitación y me puse hablar con otro párroco. Poco después otro sacerdote salió de la habitación y me dijo que Pozzoli se había despertado y que quería saber si aún estaba allí”, explica el pontífice en la carta.

“Yo pedí al párroco que le dijese que me había ido. No sé qué me ocurrió, si era timidez u otra cosa. Tenía 25 años y estudiaba mi primer año de Filosofía pero le aseguro (a Cayetano Bruno) que si pudiera rehacer aquel momento, lo haría”, recordó.

“¡Cuántas veces he sentido profunda pena y dolor por aquella ‘mentira’ a Pozzoli, cuando estaba a punto de morir!. Es de esos momentos en la vida, de los pocos quizás, a los que uno querría volver para comportarse de otro modo”, concluyó Bergoglio.

La misiva concluye con la explicación del legado de Pozzoli en la vida del propio papa Francisco.

“Si en mi familia se vive hoy seriamente como cristianos es gracias a él. Hay vocaciones: mi primo Julio Picchi, mi sobrino José Luis, jesuita, y mi sobrina María Inés, hermana del Sagrado Corazón. Hay inquietud vocacional. En definitiva, dejó una herencia espiritual. Fue un obrero del Reino de Dios”, asegura el pontífice.

En diversas ocasiones, el papa Francisco ha hablado del bautismo y ha llegado a preguntar a la gente si recuerda la fecha en la que recibieron este sacramento.

Como en una de sus audiencias generales del pasado septiembre cuando, ante una plaza de San Pedro abarrotada, se dirigió a la gente para hacerles la misma pregunta.

“Querría haceros esta pregunta aquí a vosotros, pero que cada uno responda en su corazón: ¿cuántos de vosotros recordáis la fecha del propio bautismo?”, cuestionó el pontífice. EFE