Federico Boccanera: Reflexiones Prometeicas de Fin de Año de 2013

La máxima ingenuidad es creer que somos racionales, la que le sigue, es la de creer que somos complejos.

Lo complejo empieza cuando el individuo entiende que sus luchas no puede librarlas en solitario, pero las claves internas nunca son complejas.

Lo complejo comienza con lo social, las sociedades son las complejas.

La complejidad de lo social se aborda conscientemente, aunque las motivaciones internas sean simples, y algunas se mantengan inconscientes.

La dificultad de volver social, y complicado, y consciente, lo que es íntimo y simple, e inconsciente en algunos casos, esta racionalización forzada de lo que es irracional en gran medida, y nunca deja de serlo, genera un conflicto, y ese conflicto es el que transforma un individuo en persona.

Cuando personas que experimentan los mismos conflictos forman un grupo, se adquiere una conciencia superior, esta conciencia, ahora colectiva, vuelve al grupo susceptible de ser organizado y dirigido.

Lo vuelve susceptible al poder.

El poder consiste en comprender los conflictos, en saber diferenciar en cada uno de ellos, entre la complejidad de lo social y la simplicidad de lo personal, y como relacionar esas escalas humanas eficientemente.

El saber comprender y diferenciar los conflictos, y relacionar eficientemente sus distintas escalas para lograr un fin, viene de una clase de conocimiento que posibilita el desarrollo de poder, y sobre todo, que lo haga siguiendo una voluntad precisa,

como expresión acabada de tal voluntad…

Ese conocimiento es la política.

La política es el conocimiento que permite transformar la voluntad en poder.

(voluntad que puede ser individual o colectiva)