Cuba privatiza los servicios de taxis

Cuba privatiza los servicios de taxis

Foto AFP

El gobierno de Cuba decidió reconvertir a los empleados de las empresas estatales de taxis en trabajadores privados, con el fin de mejorar la calidad de un servicio ineficiente durante décadas y reducir la abultada planilla estatal.

“La decisión de generalizar esta forma de gestión”, que comenzó en 2010 como plan piloto en una empresa de taxis de La Habana, busca “solucionar un conjunto de dificultades” en estos servicios, señaló el diario oficial Granma. El “sistema tradicional (estatal) no ha sido capaz de resolver” los problemas, los que “con el paso de los años se han traducido en una pérdida de calidad de este tipo de servicio”, admitió.

Entre esos problemas resaltan “irregularidades en el servicio, apropiación de la recaudación, plantillas sobredimensionadas” y “un parque de vehículos envejecido”, añadió el periódico del gobernante Partido Comunista (único).





El programa contempla que los empleados de las empresas involucradas se organicen en cooperativas, modalidad que el presidente Raúl Castro ha privilegiado dentro de sus reformas económicas. El Estado alquilará los autos a los taxistas.

“Desde hoy los taxis pueden ser arrendados en todo el país”, destacó el portal oficialista Cubadebate, al reseñar las normas del nuevo sistema, publicadas este miércoles en la Gaceta Oficial.

Servicios en pesos cubanos y divisas

Granma dijo que, “teniendo en cuenta los resultados positivos” alcanzados por esa primera cooperativa de taxis creada 2010 y por otras dos formadas en 2011 en La Habana y en el balneario de Varadero (140 km al este de la capital), la experiencia se extenderá gradualmente este año a todas las empresas estatales de taxi de la isla que cobran en “divisas” (peso cubano convertible, que equivale a un dólar).

En Cuba también existen empresas de taxis que cobran en pesos cubanos (que seguirán en manos del Estado) y taxis privados, generalmente viejos autos estadounidenses de los años 40 y 50, llamados “almendrones”.

Una responsable del Ministerio del Transporte, Débora Canela, explicó al diario que las tres cooperativas creadas hasta ahora “han logrado incrementar sustancialmente la productividad”, y que “se constituirán en total 20 agencias” (cooperativas) de taxis en la isla.

“Se creará la empresa (estatal) Taxis-Cuba”, que organizará y supervisará el nuevo sistema, añadió Canela, quien señaló que a las nuevas cooperativas se podrán incorporar “personas propietarias de vehículos” que “cumplan los requisitos técnicos y de confort establecidos”.

Explicó que mediante un contrato, el Estado arrendará los autos a los taxistas. Como éstos serán trabajadores por “cuenta propia”, asumirán “los gastos de mantenimiento, el pago del combustible, y parte de la reparación del vehículo”. Además, pagarán impuestos “en dependencia de sus ingresos”.

Canela no informó cuántos trabajadores y vehículos están involucrados en este programa. Tampoco se conoce el número de taxis que hay en la isla, que tiene un parque vehicular estimado en casi 200.000 vehículos, exiguo en comparación con otros países de América Latina.

¿Taxi, “almendrón”, “guagua”, “pedir botella”?

Un viaje en taxi de unos 10 km entre La Habana Vieja y el barrio diplomático de Miramar cuesta el equivalente a unos 7 a 10 dólares, lo que constituye un lujo en un país donde el salario promedio representa 20 dólares al mes. Los principales clientes son turistas y cubanos de altos ingresos.

Los habaneros usan preferentemente los “almendrones”, que sirven de taxis colectivos y cobran entre 10 y 20 pesos cubanos (40 y 80 centavos de dólar). Sin embargo, miles deben conformarse con viajar en “guagua” (autobuses), que valen 20 centavos cubanos (medio centavo de dólar), pero sus servicios son muy irregulares.

Debido a las deficiencias en el transporte público, muchos cubanos optan por “pedir botella” (auto-stop).

Raúl Castro ha creado cientos de cooperativas a partir de antiguas empresas estatales, con el fin de liberar al Estado de labores en las que ha sido ineficiente por décadas y reducir la nómina estatal.

Los trabajadores privados o “cuentapropistas” son ahora unos 445.000 en la isla de 11,1 millones de habitantes, pero el Estado sigue siendo el principal empleador, con casi cinco millones de empleados. AFP