Tamara Suju Roa: La carga de la culpa

En el proceso penal el “onus probandi” o carga de la prueba la tiene quien acusa, ya que a quien se acusa o imputa goza de la presunción de inocencia. Esto es lo normal en cualquier sistema jurídico que respeta los derechos humanos. Pero no voy a hablar de este principio penal,  del cual habría que hacer un extenso trabajo aplicado a lo que ha sido el sistema de justicia venezolano los últimos 14 años.

Quiero más bien hacer un juego de palabras y escribir sobre “la carga de la culpa”, es decir, sobre quien es el culpable en nuestro país de la violencia enloquecida que estamos viviendo y sobre todo, de los miles de venezolanos que han sido víctimas de la inseguridad en todas sus ramificaciones.  Hay quienes podrían  pensar que la culpa puede estar compartida entre la víctima que no tomó “las precauciones necesarias”, el victimario y el gobierno que debe garantizar la seguridad de todos los venezolanos. Esto es lo que últimamente y con estupor he escuchado. Para poner un ejemplo claro: la lamentable muerte de Mónica  Spear, quien fuera Miss Venezuela en el año 2004 y la de su esposo Thomas Berry.  A cuantas personas no oí esta semana decir frases como esta: ” pero a quien se le ocurre ir por esa autopista de noche si todo el mundo sabe que es peligrosa”.  ¿Dígame usted si no le pasó lo mismo?

Sumemos a este hecho nuestro día a día. Pongamos algunos ejemplos: A fulanito lo asaltaron anoche saliendo de un restaurante. Respuesta inmediata: “pero a quien se le ocurre salir a comer de noche tal y como están las cosas”.  A sutanito lo asaltaron para robarle su camioneta: Respuesta inmediata: “pero a quien se le ocurre cargar una camioneta como esa tal y como están las cosas”.  A Carmencita la hirieron para robarle el teléfono en la camionetica por puesto:  Respuesta inmediata: “pero a quien se le ocurre sacar un celular en la camionetica?

Y así podría pasarme el resto de este artículo citando frases parecidas. Es decir estimado lector, nosotros mismos estamos socavando nuestros derechos y libertades y además, razonando de manera anormal, dando por necesario el confinamiento en nuestras casas por ejemplo, y por irracional, la libertad de tener lo que queremos, hacer lo que deseamos y vivir como queremos. ¿La carga de la culpa es nuestra?.  Según este argumento, como es posible que todavía haya gente que piense que puede comprarse un carro o camioneta sin pensar en que pueda ser asaltado o secuestrado, o salir de noche, o hablar por su celular en la calle, o llevar buenos zapatos, o quizá una prenda vistosa? Si usted no es un enchufado o boliburgues de los que pueden pagarse escoltas, usted tiene que andar en un cacharro, vestirse como un pordiosero, no tener teléfono a la vista, no llevar prendas e implantar en su hogar un toque de queda para toda la familia.  ¿Que le parece? ¿Se da cuenta a lo que hemos llegado?

La carga de la culpa estimado lector es del Estado.  Es el gobierno quien tiene la obligación de garantizar la seguridad, la integridad y la vida de todos los ciudadanos.  Durante la última década y bajo la silente permisividad del gobierno la población se ha armado como nunca antes, la impunidad llega al 97% y los valores han sido resquebrajados por el discurso de odio y la polarización, llevando a la ciudadanía a enfrentarse los unos a los otros como si fuéramos enemigos, atizando el odio social y produciendo más víctimas del hampa por año que países que actualmente están en guerra civil.  Sólo el año pasado murieron 24763 venezolanos, según el Observatorio  Venezolano de la Violencia, un promedio de 67 personas por día y miles de hogares están hoy enlutados y muertos del miedo ante la sensación de vulnerabilidad que todos sentimos por este cáncer que carcome a nuestra sociedad.

¡Indignación es lo que tiene que darnos!  El gobierno es  quien tiene la culpa de la escalada de la violencia e inseguridad. La palabra “armas” y la violencia verbal ha sido el vocabulario que durante 15 años hemos oído en cada uno de los discursos transmitidos en cadena de radio y televisión. “Pueblo en armas”, “La Revolución esta armada”… El gobierno tiene la obligación de enfrentar la inseguridad con todo el peso de la Ley. De cesar inmediatamente el discurso de odio y discriminación. Desarmar a la población y empezar con los grupos paramilitares, la guerrilla, los colectivos que están plenamente identificados y que el propio gobierno ha permitido que se armen y se apropien de zonas y territorios donde hacen lo que quieren y ningún organismo de seguridad puede ponerles orden.

A nadie se le ha olvidado la imagen de los niños del 23 de Enero con fusiles en las manos. Si el gobierno no puede enfrentar esto, menos podrá enfrentar al hampa en general. Si no puede ejercer la fuerza para imponer la Ley, el hampa seguirá burlándose de todos y terminarán exterminando a media población.  Los venezolanos tenemos derecho a vivir en paz. La Paz es un derecho humano, igual al derecho a la vida. No podemos permitir que los delincuentes nos secuestren los espacios, el derecho a vivir y hacer lo que queramos ante la pasividad y verdadero interés del gobierno de combatir la inseguridad atacándola por todos los frentes.

Hoy lamentamos la muerte de la bella Mónica Spear y su esposo Thomas en manos de quienes cobardemente les dispararon a mansalva delante de su hija de 5 años. Lamentamos también la muerte de cada venezolano que cae día a día víctima de la violencia que se vive en el país. Que sus muertes no nos abatan, sino que nos de fuerzas para superar la apatía y el desasosiego y nos paremos como un sólo pueblo a exigir el cese de la violencia, el cese del discurso de odio y la polarización, el necesario desarme de la población, y que la inseguridad en todas sus manifestaciones sea combatida y  se aplique todo el peso de la Ley a quienes mantienen secuestrados el derecho de los venezolanos a vivir en paz. ¡NO MÁS VIOLENCIA!