Omar Ávila: Nicolás nos cayó a embustes, en Venezuela sí hay devaluación

Omar Ávila: Nicolás nos cayó a embustes, en Venezuela sí hay devaluación

 

Foto Nota de Prensa

El Secretario General Nacional de Unidad Visión Venezuela, Omar Ávila, aseguró que el gobierno de Nicolás Maduro devalúa la moneda cada vez que se efectúa una subasta del Sicad y por lo tanto es falso el anuncio de que el Bolívar no se ha depreciado.

“Cuando el miércoles en el mensaje anual, Maduro nos dice que se mantendrá por este año y otros más el tipo de cambio a 6,30 nos miente porque la verdad es que el mecanismo de subasta de divisas generó una tasa de 11,36 Bolívares por dólar, y además se están guardando aún cuáles sectores tendrán acceso a ese dólar preferencial cada vez más escaso que sigue presionando un mercado que este mismo gobierno dice que va a derrotar y más bien parece que la alimenta”, afirmó el líder político.





Desde el estado Nueva Esparta explicó que los venezolanos no son tontos y entienden que el “guabineo” que se ha mantenido sobre la devaluación significa que cada vez pierde más valor nuestra moneda, que cada vez tiene menos poder adquisitivo, y eso es fácil de demostrar con el reconocimiento oficial de la alta liquidez monetaria que existe en el país.

“Ante la escasez tan alarmante que existe, no hubo ningún planteamiento, más que reconocer que se debe incentivar la producción, aspecto que se ha atacado inclementemente desde el poder en los últimos 15 años con las expropiaciones, la permanente pelea con el sector privado, el control de precios que obliga a producir con pérdida, entre otras acciones erradas”, agregó el Secretario General de Unidad Visión Venezuela.

En este aspecto deploró igualmente que no se haya hablado de uno de los más altos índices inflacionarios del mundo, y apenas se haya apelado a lo que denominó una irreal guerra económica. “La especulación fue permitida, auspiciada y en casos de ella sacó ventaja la clase política roja rojita, que accedió a dólares oficiales en empresas de maletín, que no hizo suficiente seguimiento y control de las importaciones aprobadas y que poco a poco nos ha hecho más pobres a los venezolanos”, afirmó.

Otro tema de vital interés para los venezolanos, el de la inseguridad, fue abordado según Ávila, sin la severidad que amerita. Condenó que se desvirtuara la raíz del problema al Maduro endilgarle responsabilidad exclusiva a la programación de los medios de comunicación. “Además de evadir su responsabilidad, está evidenciando el desconocimiento que tiene de la realidad venezolana, en la cual varias familias conviven en viviendas de un solo ambiente, enfrentan a bandas criminales armadas, que si son afines al gobierno les llaman colectivos”, dijo, al agregar que “es obvio que no se enteren de la violencia de las calles si todos ellos andan con guardaespaldas y oficiales que les abren paso en nuestras calles y avenidas”.

Sin embargo, dijo el líder de Unidad Visión Venezuela que de revisar los contenidos de la programación en las televisoras del país, espera que se acaben transmisiones cargadas de odio, burla y epítetos características de los medios del Estado, los cuales aseguró se convirtieron en instrumentos propagandísticos de una tendencia política. “No sólo la programación de opinión que sirve para insultar a la oposición, sino también la dirigida a ensalzar lo que llaman una revolución armada que efectivamente dedica mucho más de su presupuesto a las compras bélicas que a la seguridad”.

Omar Ávila señaló también la impuntualidad de Maduro, quien inició su alocución 2 horas y media más tarde de los previsto, como indicio inequívoco de irresponsabilidad, así como mostró su dolor ante el silencio sobre la tragedia de Valencia, ocurrida el martes pasado, en la que fallecieron 5 niños.
“Nicolás nos distrajo en un discurso que tal vez ni siquiera escribió él mismo, recordando a un solo fallecido, otorgándole atributos que sabemos no tenía y que más bien dividió a nuestra nación”, condenó. Para Unidad Visión Venezuela es imperativo dejar de pensar en el pasado para afrontar una realidad agobiante.