Nitu Pérez Osuna: Cosas de la vida misma

“El mocho Edwin descuartizó a (16) compañeros de celda: Nosotros lo hicimos por un bien me entendéis, no por un mal (…) No nos gusta la violencia, pero si nos buscan nos consiguen. Ellos mismos se buscaron lo que pasó, se pusieron a extorsionar a la gente (…) eso nosotros no lo vamos a permitir (…) digan que aquí ya todo está tranquilo, nosotros queremos la paz, nosotros no queremos violencia”. Septiembre de 2013.

Y hay mucho más. Vídeos de presos jugando fútbol con cráneos de otros presos, violaciones y maltratos a mujeres en recintos penitenciarios. Y la de este fin de semana pasado: “joven de 18 años falleció luego de pasar tres días en la discoteca Tokio del Centro Penitenciario de Aragua (CPA) ubicado en Tocorón. Al parecer la fémina pierde la vida a consecuencia de una sobredosis de droga, tras mezclar varias de ellas y el exceso de alcohol”. ¿Discoteca en una cárcel? ¿Tres días de rumba en un recinto penitenciario? ¿Drogas?

Y Maduro enfurece por la contra figura de una telenovela que “se echa al pico hasta a su mamá”, ha dicho. Pero también agregó que las telenovelas no son otra cosa “que la dramatización de la realidad”.  Y esa es nuestra cotidianidad, como lo son los secuestros, la matraca de uniformados, la corrupción de los altos y medianos funcionarios, las peleas en los mercados por un kilo de harina o de pollo porque hay escasez de todo, hasta de papel toilette. ¿De eso no podemos hablar?

Las telenovelas son reflejo de la vida misma, de ella se alimentan los escritores y guionistas. Y eso es lo que hay.  200 mil muertos en los últimos 15 años con uno, dos, 20, 40 y hasta 100 balas para una sola víctima.

Las novelas no inventan tales atrocidades, ni las promueven, al contrario, las muestran y combaten con personajes heroicos que también existen y luchan por acabar con tan nefasta realidad…

Hace ya 7 años que no veo a Venevisión, exactamente desde el cierre de la decana de la televisión en Venezuela, RCTV.  Lo he hecho como protesta personal y pacífica a una directiva que prefirió adecuarse a los requerimientos de un régimen militar, castro-comunista que ha venido cerrando medios, persiguiendo voces y acorralando a toda una ciudadanía.

Sin embargo pienso que no es censurando también a las telenovelas como vamos a comenzar a solucionar el problema de la violencia, sino con el ejemplo y el referente que tenemos a la vista es un hombre, Maduro, que al igual que su antecesor, ofende con el verbo y su tono, maltrata con la amenaza y persecución.

El interlocutor que el régimen ha colocado para una pretendida solución a la violencia conjuntamente con un sector de funcionarios públicos de oposición, no puede ser un ministro que con las armas robadas a la República, le cayó a tiros, aquél terrible 4F, a la  Casona que albergaba a esa dama llamada Blanca Rodriguez de Pérez, hijas y nietos. ¿Cuál era la intención entonces del ahora ministro? Impunidad antes, impunidad ahora… Por eso estamos como estamos.

Siempre es bueno conocer la historia…son cosas de la vida misma.

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