Vicente Díaz: ¿Y si fuera inocente?

El 13 de enero de 1898 es publicada una carta al presidente de Francia que sacude hasta los cimientos la patria de la revolución democrática y cuya repercusiones estremecen al mundo occidental y alcanzan aún hasta nuestros días. En esta carta, publicada por el periódico La Aurora en su portada a ocho columnas bajo el título YO ACUSO, Emile Zola, el mayor intelectual francés de su época y novelista de fama mundial, denuncia de forma demoledora la conspiración político-militar-judicial que mantenía preso  injustamente por alta traición al capitán Alfred Dreyfus. Y absolvía a quien había sido el verdadero culpable: el comandante Ferdinand Walsin Esterhazy.

Tres años atrás, el 15 de octubre de 1894 había sido detenido el capitán Dreyfus bajo la acusación  de filtrar información confidencial a Alemania. Dreyfus para entonces era el único oficial judío aprobado por el alto mando militar. Luego de un juicio caldeado por el antisemitismo militante, inducido a la opinión pública, Afred Dreyfus fue condenado a degradación militar y prisión perpetua en la Isla del Diablo prisión en la Guayana Francesa que por muchos años lo mantuvo como único  prisionero. La piedra angular del juicio una comparación grafológica de la escritura del acusado orientada por el  comandante du Paty de Clam, antisemita y grafólogo aficionado. Quien por cierto le sugirió a Dreyfus el suicidio dejándole a solas en su celda con un arma.

Los hechos posteriores revelaron sin ninguna duda que el autor de la filtración hacia Alemania había sido el comandante Esterhazy. Sin embargo, enjuiciarlo y condenarlo sería reconocer la inocencia de Dreyfus y la equivocación del alto mando y de la administración de justicia. La polémica en la calle, sin embargo, obliga al juicio. Tras tres minutos de deliberación Esterhazy es absuelto. El inocente fue condenado por equivocación y prejuicios, el verdadero culpable fue liberado por órdenes de arriba. El poder del Estado había impuesto su verdad.

Estalla la indignación, el Yo Acuso de Zola es el disparadero de acontecimientos que incluyen la persecución, exilio, bancarrota y quizás asesinato de Zola; pero surge un poderoso movimiento de opinión, con los intelectuales y la prensa progresista a la cabeza,  culminó con la repatriación y rehabilitación de Dreyfus luego de 12 años de agonía. Se reincorpora al ejército francés y combate por su patria en la primera guerra mundial.

El famoso Caso Dreyfus revela lo que está dispuesto a hacer el Estado para autopreservarse. Pero hay otros Dreyfus.

En 1994 fue nominada a siete Oscars una película irlandesa protagonizada por Daniel Day-Lewis, En el Nombre del Padre. Narra la historia real del juicio y condena de una familia y amigos irlandeses por la voladura mediante una bomba de un bar ingles donde mueren cinco personas. Un Estado británico acosado por la opinión pública que reclama acció en contra del IRA, con base en indicios circunstanciales, somete a tortura física y psicológica a Gerad Conlon. La presión sobre los sospechosos es arrolladora. Los doblegan. Estaban dispuestos a firmar lo que fuere con tal de librarse del tormento. Los acontecimientos se desencadenan padre, tía, primos menores de edad, todos son condenados. La policía oculta el testimonio crucial de un testigo que permitía establecer la inocencia claramente. Tras larguísimos años de reclusión el padre muere en la cárcel. Los verdaderos terroristas del IRA son apresados por otro caso. En el proceso revelan que ellos son los autores del atentado del bar, que la justicia tenía encerrada a una familia inocente. Los jerarcas británicos aterrados ante las implicaciones ocultan esta confesión Gerard continúa preso pero luchando por la inocencia. Su tenacidad, el concurso de una abogada que si creía en la justicia encontró eco en un juez que valientemente repuso el juicio admitiendo lo que se había ocultado y posibilitando la absolución definitiva de Conlon, su familia los Maguire y amigos estos. Once vidas inocentes rehabilitadas tardíamente. Tony Blair pidió perdón en nombre del Estado, en 2005 cuando le toco ser primer ministro. El perdón no le devolvió los quince años perdidos. Ni la vida de Giuseppe el papá de Gerard.

En Venezuela fue condenado a treinta años de cárcel un comisiario policial de amplia y conocida trayectoria, Iván Simonovis. Fue juzgado y condenado por hechos relacionados con la muerte de varios venezolanos chavistas y opositores en el marco de confusos acontecimientos que culminaron con un golpe de estado y la posterior reposición del presidente. Situación que debió ser objeto de la investigación de una comisión de la verdad que revelara una verdad válida para todas las partes. Hoy cada venezolano tiene una percepción de lo que paso más derivada de su posición política y exposición mediática que de los hechos. Personas que todo el mundo vió disparando están libres, personas que nadie vió involucrados están condenados. Tal vez es lo justo, no lo sé. Pero tengo serias dudas. Cabe preguntarse por qué una persona que sabría qué va a haber violencia y asesinatos en una acción deliberada permite que su hija y su suegra concurran a esa marcha fatídica. Es extraño, ¿no?

Chávez dirigió un golpe de estado que derivó en decenas de muertos. El mismo se confesó culpable. Solo pago dos años. Fue perdonado. Y estaba físicamente sano. Si fuese verdad que Simonovis tiene alguna responsabilidad ya ha pagado una larga condena, la más larga que se ha pagado en Venezuela por hechos  vinculados a acontecimientos políticos. Y está seriamente enfermo. Requiere una medida humanitaria. Ya basta.

Y no olvidemos a Dreyfus y a Conlon. Porque ¿y si fuera inocente? Por ahora una medida humanitaria bastaría. Ya el tiempo se encargará del resto.

@vicentedz