La Nación: La familia Chávez, una pesada carga económica para el Gobierno

La dolce vita en Venezuela airea un apellido sorprendente: Chávez. La vida de las hijas del comandante supremo transcurre entre las páginas del corazón, y no precisamente el “corazón de un pueblo”, eslogan electoral elegido por su padre para las elecciones de 2012. Por Daniel Lozano/La Nación

Las secciones de farándula arrojan noticias a una sociedad que asiste perpleja a las idas y venidas de la familia del líder revolucionario en La Casona, la residencia presidencial. La mansión que legalmente corresponde al presidente Nicolás Maduro y a su mujer, la todopoderosa Cilia Flores, pero que no han podido ocupar pese a los 11 meses transcurridos desde la muerte del líder eterno.

Las infantas de la familia real, según distintas publicaciones de la prensa local e internacional, han convertido La Casona en un club social, con fiestas que atruenan en los barrios colindantes. Una cascada de informaciones, algunas de ellas rumores de pasillo, según reconocen incluso en filas opositoras, que van desde las hipotéticas peleas entre Flores y las Chávez hasta las desavenencias conyugales entre el vicepresidente Jorge Arreaza y Rosa Virginia, la mayor del clan.

El diario español ABC publicó incluso que restaurantes de comida rápida y agencias de catering de las inmediaciones habían dejado de servirles comida porque no pagaban la deuda acumulada.

“Los vecinos siguen reportando ruidos molestos por fiestas”, confirmó Soledad Morillo a LA NACION. Hace meses, esta columnista del diario El Universal y Notitarde advirtió sobre los “festines y francachelas” en La Casona.

A las hijas de Chávez las persigue cierta fama de amantes de las fiestas desde hace años, que no ha cedido pese a que la primogénita preside desde mayo la Misión Milagro, un programa social de oftalmología. María Gabriela, la favorita del comandante, no tiene oficio conocido, más allá de sus continuos mensajes a través de las redes sociales. Hace meses protagonizó un incidente al insultar a una chavista que la reconvino. “Tú por lo visto no tienes nada productivo que hacer, sólo chismear y engordar como una cerda”, escribió desmedida en Instagram.

“El desorden de Chávez en el manejo de la hacienda-granja-comuna-partido-gobierno-Estado se reflejó también en su vida personal. Nada dejó preparado para su familia. Los dos militares en los que confió para que se hicieran cargo de ella han hecho la vista gorda. Ni casa tienen”, describió en su columna el famoso periodista Nelson Bocaranda, quien durante dos años develó los entresijos del cáncer del comandante golpista.

La explicación oficial, ofrecida por el propio Maduro, es diametralmente distinta: “Le ordené al vicepresidente permanecer allí, en La Casona. Fue un mandato que le di, junto a toda la familia del comandante Hugo Chávez, como una forma de protección”.