El Nuevo Herald: El chavismo atraviesa uno de sus momentos más difíciles

El régimen de Nicolás Maduro parece tambalearse frente a las protestas estudiantiles que desde hace dos semanas sacuden a Venezuela, con analistas advirtiendo que la sostenibilidad del gobierno corre peligro si no logra desactivarlas rápido, así lo informó El Nuevo Herald.

Antonio María Delgado
ADELGADO@ELNUEVOHERALD.COM

Expertos consultados dijeron que el chavismo atraviesa actualmente uno de sus momentos más difíciles, con las llamas del descontento popular alimentadas simultáneamente por la quiebra de las finanzas del estado y el cansancio de la población tras 15 años de promesas incumplidas.

FOTO AFP

A eso ahora se le suma el deseo de una juventud rebelde que desea vivir bajo un régimen distinto al que promete la Revolución Bolivariana.

“Hay un país decidido, porque sí lo está, a salir a protestar. Es un país que va a seguir acatando la convocatoria de cualquier líder que llame a la calle, sea estudiantil, sea político, sea ciudadano, sea de cualquier orden, o incluso autoconvocarse”, dijo el asesor político Orlando Viera-Blanco.

“El país –agobiado por una situación de bancarrota económica, una situación de criminalidad al límite, una situación de apartheid político, una situación de penetración y coaptación de libertades, una situación de persecución y una pérdida absoluta de legitimidad– está reaccionando como un grupo humano indignado”, agregó.

Las protestas, que han estado creciendo en dimensión y en frecuencia en distintas ciudades, hasta el momento han sido encaradas con violencia por el régimen bolivariano, que ha intentado reprimirlas a través de sus agentes de seguridad y con la participación de sus colectivos, bandas delictivas protegidas y armadas por el chavismo para que realicen sus trabajos sucios.

Pero estas acciones, que han provocado hasta ahora la muerte de tres personas y lesiones de decenas más, han generado un mal sabor en la comunidad internacional, con Maduro solo recibiendo tibios mensajes de solidaridad de los tradicionales aliados del chavismo, pese a sus reiteradas denuncias de que su régimen está siendo víctima de “un golpe de Estado en desarrollo”.

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