Besos, Martí y un séquito en la despedida de Leopoldo López

Besos, Martí y un séquito en la despedida de Leopoldo López

(Foto EFE)

Un beso de su esposa mientras se dirigía a sus simpatizantes desde la estatua del prócer cubano José Martí dio paso a un gran séquito que acompañó al opositor y hasta hoy prófugo Leopoldo López en su entrega a la Justicia en un acto que puso patas arriba la capital venezolana durante todo el día.

Alberto Andreo /EFE

(Foto EFE)

Poco después del mediodía, López apareció en el lugar al que convocó días atrás a sus seguidores, acompañado de su familia y su equipo del partido Voluntad Popular, abriéndose paso entre las miles de personas que se agolpaban en una importante vía capitalina soportando un sol inclemente.





López era buscado por la Justicia venezolana como supuesto responsable de los incidentes y actos de violencia del pasado miércoles que dejaron tres muertos, decenas de heridos y detenidos y cantidad de daños materiales.

Desde la estatua en Caracas del prócer cubano José Martí, López dijo que si su entrada en prisión vale para “despertar a un pueblo (…) y que la mayoría de los venezolanos que queremos cambio podamos construir ese cambio en paz y en democracia, entonces vale este encarcelamiento infame”.

Alrededor del mediodía, López cargó a uno de sus hijos, se despidió con un beso de su esposa, Lilian Tintori, y se encaminó a superar el primero de los piquetes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) a escasos metros, con una bandera de Venezuela y rodeado de un enjambre de reporteros gráficos.

Después de un fuerte forcejeo consiguió superarlo no sin empujones y caídas, entre manifestantes y unas fuerzas de seguridad, que, al verse superadas, eran retiradas con prontitud y sin mayores problemas.

López entró en la plaza Brión, teórico inicio de la marcha, después de superar otra línea de defensa policial entre aplausos.

Se encaminó a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la policía militarizada lo apresó y metió en uno de sus vehículos blindados seguido de sus simpatizantes, que rodearon el vehículo pidiendo a gritos que lo soltaran.

En medio de una gran confusión el mismo López, desde el interior del vehículo, solicitó a la gente que facilitara al equipo de la GNB salir de allí con él y pidió a la gente no caer en la violencia.

Pasados más de 30 minutos, el blindado pudo comenzar su recorrido con dirección desconocida, algunos decían que a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) ubicado en la céntrica Plaza Venezuela, otros que tomaba rumbo directo a los tribunales.

A partir de este momento comenzó un juego del gato y el ratón: cuerpos de seguridad que trataban de dirigirse a alguna de las vías principales de la zona para contar con camino libre y manifestantes empeñados en impedírselo.

Durante más de dos horas se alargó un tira y afloja con un cambio de vehículos de López, que también dio unas palabras a la gente que lo acompañaba en busca de una solución, en medio de la algarabía generalizada.

Camino del este capitalino en su intento de salida, la comitiva regresó por una zona cercana al lugar de concentración indicado por López, lo que propició que cientos de personas que todavía permanecían en la zona se sumaran, aumentando considerablemente el séquito.

A pesar de los esfuerzos de los simpatizantes, los vehículos aprovecharon una oportunidad para acelerar en dirección a la base aérea de La Carlota, en el centro de Caracas, donde ingresaron al caer la tarde y hacia donde se dirigió el grueso de los manifestantes trancando la principal autopista capitalina.

Horas después, una fuente del partido Voluntad Popular indicó a Efe que Leopoldo López fue presentado a la jueza del tribunal 16 de control, quien confirmó los cargos que aparecían en la orden de aprehensión, entre ellos los de homicidio y terrorismo.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, indicó por la tarde que el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, se había encargado de llevarlo en su propio vehículo para garantizar su seguridad. EFE