Dos chinos escalan segundo mayor rascacielos mundial pese a mayor seguridad

Dos chinos escalan segundo mayor rascacielos mundial pese a mayor seguridad

Dos jóvenes chinos han escalado sin permiso las obras del segundo mayor rascacielos del mundo, la Torre de Shanghái, que tendrá 632 metros y 127 pisos cuando abra en 2015, a pesar de que la seguridad estaba reforzada después de que se infiltraran también este mes un escalador ruso y otro ucraniano.

Los dos jóvenes chinos han imitado ahora la hazaña y, a pesar del aumento de la vigilancia, lograron entrar de nuevo en las obras de la Torre de Shanghái y retratarse enmascarados en lo alto del último piso construido, según recoge hoy el propio diario oficial “Shanghai Daily”.

World's second tallest building near completed in Shanghai.





El diario cita como fuente a la policía local, que está investigando lo sucedido, y que precisó que, de nuevo, los intrusos entraron en el edificio durante la noche.

“La seguridad había aumentado tras el incidente con los escaladores extranjeros, pero todavía no se habían colocado todas la barreras cuando entraron los chinos”, explicó un agente.

Desde hace días las obras están rodeadas por una línea adicional de vallas, y los trabajadores deben mostrar una tarjeta de identidad y pasar por unos torniquetes para acceder al recinto.

El pasado 1 de febrero, justo en la noche del Año Nuevo Lunar chino, en que prácticamente se paraliza todo el país y la seguridad era menor, el ucraniano Vitaly Raskalov y el ruso Vadim Makhorov (ambos pseudónimos) se colaron en las obras del edificio y registraron imágenes espectaculares.

Tras alcanzar el piso 121, el último construido, escalaron sin protección hasta la punta de la enorme grúa roja que corona las obras, donde estuvieron de pie a unos 650 metros de altura, y su aventura, que fue filmada y fotografiada, se hizo muy popular en internet por su espectacularidad.

China ha prohibido la entrada en el país de los infractores durante 20 años, aunque no se ha logrado identificarlos por el momento, y en Shanghái numerosos rascacielos, incluida la torre en obras, reforzaron su seguridad, para disgusto de la legión de fotógrafos locales aficionados a disparar desde las azoteas.

Raskalov y Makhorov habían logrado entrar en las obras trepando sobre un muro de ladrillo para entrar por un estrecho vano que había entre esa pared y un andamiaje, como se aprecia en el vídeo que publicaron en internet, tras lo que se sorprendieron por lo poco vigilado que estaba todo dentro, según explicó Raskalov. EFE