Marta Colomina: La debacle del inepto “heredero”

thumbnailmartacolominaQué diría Chávez si pudiera ver las torpezas con las que su “heredero” ha aniquilado el “legado” político que le dejó al morir? En estos días se ha intensificado el rechazo mundial a la feroz represión emprendida por Maduro contra las multitudinarias y pacíficas protestas estudiantiles. Analistas políticos internos y externos pronto percibieron que Maduro no era Chávez y ahora, ante el horror que ha puesto a Venezuela en el ojo del huracán, los mismos analistas subrayan que Maduro no solo no es Chávez (por mucho que repita su parentesco “filial” y que “todos somos Chávez”) sino que ha devenido en una especie de “anti-Chávez” destructor del capital político del líder fallecido.

Armando Durán, en su formidable artículo en EN, contrasta la torpeza y carencia de carisma de Maduro con la enorme habilidad política de su antecesor: “Chávez derrotó a todos sus adversarios, sin piedad, y echó los cimientos de una sociedad hegemónica y hermética, de amigos y enemigos irreconciliables, copia (… ) de la totalitaria experiencia cubana, pero sin renunciar por completo a los formalismos democráticos (… ) Convenció a buena parte de la oposición y a casi toda la comunidad internacional (… ) de que la Constitución de 1999 bastaba para destronarlo pacífica y electoralmente”. Añade Durán que durante esos 14 años pocos osaban calificar a su gobierno de dictadura: “Este fue el fruto más rico de su herencia política que le permitió pasearse por el mundo como si fuera un demócrata cabal” (con la ayuda de la generosa petrochequera). Ese tinglado político se vino estrepitosamente abajo con Maduro” quien “en vez de buscar la paz por las buenas, echó mano a la más torpe y primitiva represión y convirtió una simple protesta estudiantil en un cataclismo nacional e internacional”. En menos de 3 semanas Maduro demolió lo que Chávez, con perversa inteligencia, supo urdir en sus 14 años, (… ) Por primera vez en 15 años, de manera irrevocable -concluye agudamente Durán- el mundo califica ahora su gobierno de dictadura. Etiqueta terrible que hunde a Maduro en el descrédito y la vergüenza planetaria”.

¿Cómo el mundo no va a definir de dictatoriales los salvajes ataques de los politizados cuerpos de seguridad del Estado y de los delincuentes paramilitares armados y financiados por el gobierno, contra las protestas estudiantiles que hasta el jueves registraban un terrible saldo de 18 muertes, 1.084 detenciones, más de 260 heridos y 33 torturados? ¿Qué “democracia” envía 7 tanquetas de guerra a Chacao, con un contingente de militares superior al número de manifestantes, e inicia un brutal ataque, intromisión ilegal en edificios (sin orden judicial), lacrimógenas vencidas y choques destructores de las tanquetas contra vehículos estacionados? Saña similar aplicó la GN contra viviendas y vecinos en Montaña Alta, disparando y lanzando lacrimógenas durante más de 13 horas y apuntando sus armas contra la policía municipal de Carrizal cuando auxiliaban a heridos y asfixiados. Estas escenas ocurren en todo el país. Un líder opositor de Avanzada Progresista en Barquisimeto fue asesinado por colectivos (según denuncian sus compañeros). La población de Táriba fue acosada durante largas horas por los impunes paramilitares rojos, rompiendo vehículos, violando viviendas y robando pertenencias. Las torturas, persecuciones y muertes están siendo documentadas por ONG nacionales e internacionales, para desmentir las versiones oficiales. Hay torturas colectivas que deberán ser sancionadas a corto plazo: el acoso al valiente pueblo del Táchira, sometido a vuelos rasantes de aviones Sukoy, helicópteros artillados y un estado de sitio sin acceso a alimentos, medicinas y muy escasa agua, bajo la complaciente indiferencia del gobernador, no puede ocurrir en vano.

La ONU y otros organismos solicitan que el gobierno acceda a una visita de expertos para conocer la situación del país, pero Maduro iracundo rechaza la mediación, insulta a la OEA por aceptar la reunión solicitada por Panamá para debatir el caso de Venezuela (con el que rompe relaciones comerciales y diplomáticas) y opta, como hacen los dictadores, por calificarla de “injerencia externa”, mientras sigue disparando impunemente contra los estudiantes.

Más que un homenaje a Chávez, el desfile del 5M fue una exhibición de la parafernalia bélica comprada a Rusia y China con divisas que necesitamos para adquirir medicinas y alimentos. Maduro no ha entendido que el barco heredado de Chávez hace aguas, que las protestas no van a desaparecer (lo del Core 2 fue significativo), que no les amedrentan los Sukoys, ni los tanques de guerra, y que el pueblo y los estudiantes quieren libertad y están hartos de tanta represión y tantas penurias.

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