Cómo cerrar el círculo de una relación

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La habilidad de superar una relación y cerrar ese círculo de una vez por todas no es algo sencillo, si lo fuera alguien ya lo habría embotellado y vendido. Pero cuando logras cerrar la puerta a esa parte de tu vida te sientes más libre, tranquila, en paz… como si te hubieras sacado (por fin) esa piedra del zapato. Informe21

Cuando de verdad dejamos ir una relación deberías festejarlo, escribirlo en nuestro libro de logros para que no olvidemos lo que significa, lo que se siente, lo que representa.

En un mundo ideal, las relaciones terminarían tranquilamente, sin pasos en falso; con las personas involucradas en un estado mental cariñoso, comprensivo… y a veces pasa, pero no siempre. La mayoría de las veces hay llanto, reclamos y acusaciones, la pareja se lastima una vez más antes de “separarse”, pero regresan por más cada cierto tiempo.

¿Entonces qué podemos hacer cuando una ruptura por lo sano no es opción? A pesar de eso necesitamos cerrar ese círculo. Hoy les dejamos unos tips para conseguirlo de manera saludable:

La carta. Existen momentos donde las relaciones terminan sin algún tipo de anuncio/aviso. Un día todo está bien y al otro uno de los involucrados desaparece. Obviamente quedan muchas cosas por decir, un dolor que no le puede explicar a nadie y el enojo se acumula para crear una gran bomba de tiempo.

Antes de que explote, escríbele una carta monumental. Dile todas y cada una de las cosas que quedaron en el aire, escribe todo hasta que ya no existan más palabras en tu cabeza. Cuando termines, dobla la carta, métela en un sobre y guárdala en el fondo del cajón más profundo de tu clóset. Olvídala.

Rituales extraños. Nos podrán parecer raros, inservibles y hasta ridículos, pero existe algo en ellos que nos libera de formas inesperadas. Puedes imprimir todos y cada uno de los mails, fotos, mensajes, etc., que te haya enviado alguna vez para prenderles fuego (con cuidado y en un lugar ventilado por favor, dudo que quieras incendiar tu casa).

Entierra las cenizas cerca de un árbol o en una maceta nueva. Lo importante es que encuentres una manera de exorcizar tus sentimientos para que no se queden dentro.

Reflexión. Piensa sobre lo bueno y lo malo de la relación. No idealices nada, pero tampoco te dediques a nutrir el odio a hacia tu ex pareja. Entre más claridad exista sobre la situación, más sencillo te será entender tus sentimientos y ganar un poco de perspectiva al respecto.

Arte. Pinta, arma un collage, toma fotografía, escribe una canción o un pequeño cuento, dedícale un poema, una interpretación, baila tu tristeza y tu enojo, exprésate, libérate, permítete sentir todo y luego déjalo ir.

Perdona. Esto es algo de decir pero mucho más complicado de hacer. Para cerrar el círculo de la relación necesitas perdonar, a los demás y a ti misma. El perdón necesita tiempo y el tiempo es lo único que te ayudará a recuperarte de esta pérdida.
No te desesperes, a veces el perdón aparece cuando menos te lo esperas, un día te levantas y esa molesta roca ya no está en el zapato. Lo importante es que te des tiempo para reflexionar, para sentir, para pensar y no lo inviertas en guardar odios, resentimientos o rencores.