Yon Goicoechea: Carta a Leopoldo López

thumbnailyongoicoecheaQuerido Leopoldo,

Rosaura y yo hemos lamentado y admirado, a la vez, que te entregaras a la injusticia chavista. Entendemos tus razones, conocemos tu compromiso, pero sólo podemos condenar que estés en esa celda y no junto a tus hijos y tu mujer. Venezuela es una compañera que a veces duele en los huesos.

Te escribo para que sepas, allá en Ramo Verde, que te has convertido en una causa de la que me siento parte. Es justo llamar a la calle cuando no hay instituciones, nadie puede derrotar la coherencia de ese argumento. Además, has regalado épica a un país que se está olvidando a sí mismo. Y aun con todo el mal que se cierne los hombres, a penas la costumbre y la épica persisten en la memoria de los pueblos. La Nación es el pueblo y sus símbolos. Tú eres un símbolo

Por supuesto que el heroísmo no siempre sirve para librarse de la fatalidad. Nada puede escribirse para revertir el hecho de que Armando Zuloaga Blanco cayó en 1.929 en Cumaná o que Bassil Da Costa fue asesinado ayer, a penas, por salvar la misma patria. El heroísmo no es garantía de nada, pero es el comienzo necesario de nuestra libertad. Está visto que la dictadura no cree en resultados electorales contrarios y, en consecuencia, tu llamado a la resistencia pacífica es oportuno, ético e indispensable.

Indispensable para que los venezolanos recordemos lo que somos. Somos Pío Tamayo despidiendo a su madre desde prisión y somos Andrés Eloy, llorando poesía tras los barrotes del Catillo de San Felipe. Hemos revivido en las letras de Eduardo Blanco, para volver a morir con Ruiz Pineda. Fuimos al exilio de Betancourt y entramos triunfantes con Gallegos en el Senado, por justicia de la Constitución de 1.961. Hoy estamos presos contigo. Mañana seremos libres.

En Venezuela están matando gente. A los jóvenes les meten electricidad en el cuerpo, los encarcelan y los golpean. No hay duda de que has hecho lo correcto al rebelarte, porque la estrategia mejor es poner el alma en lo que se hace, intentarlo todo. Si tu decisión fue tácticamente correcta es ya irrelevante, que no te desvíe de lo mucho que sí importa. Quiero que sepas que te respeto personal y políticamente y que te apoyaré con todo lo que esté a mi alcance.

No soy bueno para seguir a políticos, he allí mi mayor incapacidad en el oficio. Pero hay gente ante la que hay que claudicar. Yo me pongo a tu orden. Rosaura ha llorado viendo las imágenes de tu entrega y, sobre todo, viendo las fotos de Lilian y tus hijos. Recordamos muy bien que ustedes nos casaron, que organizamos en tu casa la bienvenida de mi hijo Joaquín, tu solidaridad con mi papá y que, en los momentos en los que también nosotros estuvimos amenazados, nos apoyaste. Recuerdo el camión de sonido y toda la ayuda que nos diste para las marchas estudiantiles de 2007 y el esfuerzo que siempre le has puesto a la causa democrática. Nada pasará al olvido, todo lo hecho ha valido la pena.

Espero que recibas esta carta sereno, en la libertad de tu consciencia. Un abrazo grande a Lilian y la bendición para tus hijos.

Tu amigo,

Yon