Alto costo de la vida y desinversión preocupan a trabajadores en su día

bcefe2daec5c990af16f04c29ad40c71_LDecidir un salario mínimo unilateral, excluir a todos los sectores laborales y reforzar el militarismo era un lujo que, dadas las condiciones políticas y económicas de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro parecía no se atrevería a dar, publica Correo del Caroní.

crangel@correodelcaroni.com

A pocos días de la visita de la misión especial de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el primer mandatario volvió a desechar el diálogo para la concertación de aumento de salario mínimo y la posibilidad de un aumento general de sueldos y salarios propuesto por un amplio sector sindical.

El ajuste del salario mínimo (30%) no se equipara con la inflación acumulada y proyectada para este 2014; esa es casi una coincidencia de todos los sectores políticos. La Conferencia de Paz, en la que la Mesa de la Unidad (MUD) y el Gobierno buscan una salida a la crisis política, sólo ha servido -dice el dirigente de C-Cura, Orlando Chirinos- para aumentar los precios de los alimentos sin que haya una discusión de la política laboral y de empleo.

Bajo ese contexto, el clima de las relaciones laborales en el país no ha mejorado. Los espacios de diálogo son más escasos, y el escenario político -que en la era Hugo Chávez cohesionó y contrajo la protesta- ya no es efectivo para la resolución de los conflictos laborales.

Verbigracia, Guayana. El promocionado control obrero fue calificado como un “fracaso” por el presidente Maduro a su arribo al poder.

Desde entonces, los espacios de participación de los trabajadores han quedado prácticamente anulados. Los “presidentes trabajadores” que eran la base para la generación de un nuevo modelo de participación “socialista” fueron sustituidos por militares que hoy controlan la Corporación Venezolana de Guayana.

¿Empleo?
El escaso diálogo y la ausencia de una política de empleo han profundizado la brecha entre los trabajadores amparados por contrataciones colectivas y quienes pertenecen al sector privado de la economía, desprovisto de la capacidad de subsidio de la que hace alarde el Ejecutivo.

Bajo este escenario de profunda crisis económica, el Gobierno ha colocado a un lado la discusión de una política de generación de empleos productivos y ha relativizado la posibilidad de una concertación de las aspiraciones entre trabajadores y patronos.

Ante esto, la Organización Internacional del Trabajo ha recomendado a los gobiernos “redoblar esfuerzos por generar más y mayores empleos” ante el bajo crecimiento económico.

Esto no será posible, proyecta el dirigente de Solidaridad Laboral, Froilán Barrios, si no se produce una verdadera confluencia entre trabajadores, industria y Gobierno.

De continuar así, la condición del salario mínimo en Venezuela arropará a un amplio sector profesionalizado. “El Gobierno dice que el aumento de salario es para todos los trabajadores, cuando la realidad es que de los 13 millones que forman parte de la población activa, 3 millones reciben salario mínimo, la mitad del sector formal”.

Es por eso que, señala, el incremento de salario mínimo termina siendo un “consuelo de tontos”.

Esto, sin duda, señala el también dirigente de la recién conformada Unidad de Acción Sindical, será expuesto una vez más en la asamblea anual de la OIT, en la que el caso de Venezuela está bajo la mira.

Chirinos, insiste, en que solo la unidad de acción es la que podrá obligar al Gobierno a hacer grandes cambios.

Agenda para hoy

En Guayana el Partido Comunista de Venezuela realizará su histórica marcha del Día del Trabajador hasta la plaza Bolívar en San Félix.

 En Caracas, el presidente Nicolás Maduro ha convocado a una concentración en la Plaza O’Leary.

 Entre tanto, la Unidad de Acción Sindical, en la que participa una variopinta dirigencia sindical, marchará desde el Parque del Este hasta El Marqués.