Al menos 65 familias afectadas por bote de petróleo en Lagunillas

(foto María Carlota Marval)
(foto María Carlota Marval)

Al menos 65 familias del barrio Las Laras, que habitan en las adyacencias del caño que atraviesa la carretera O, entre las carreteras 43 y 51 de Ciudad Ojeda, sobreviven a un bote constante de petróleo. Cansados del olor y el peligro que representa la exposición del combustible, denunciaron la irregularidad y exigieron de manera pública soluciones a la industria petrolera. laverdad.com / María Carlota Marval

La irregularidad tiene una data de 13 años, cuando por primera vez los residentes se percataron de la fuga de una tubería que pasa por el caño. Desde entonces, aseguran, comenzó su calvario porque el Departamento de Diques y Drenajes de Petróleos de Venezuela (PDVSA) no realizó las correcciones necesarias y el bote nunca cesó.

Cristina Rojas, residente, manifestó que desde que se registró el primer bote la empresa no les ha hecho mantenimiento correctivo a las tuberías de oleoducto y gasoducto que pasan por el caño. El último mantenimiento se lo hicieron hace siete años.

La habitante denunció que el bote de petróleo se registra a pocos metros de su vivienda. Asegura que el caño está completamente inundado de petróleo y en el ambiente se percibe el excesivo olor a combustible.

Maritza Mavárez, representante del consejo comunal del sector, señaló que al lugar han llegado comisiones de Diques y Drenaje y hasta técnicos de la línea de Gas y Oleoducto. Ninguno ha aportado respuestas ni soluciones definitivas. “Solo realizan paliativos, como colocar capas de arena en la parte donde se observa la fuga de petróleo”.

Los vecinos preocupados destacaron que en los alrededores del caño queman basura, pasan personas y lanzan colillas de cigarrillo y así comenten un sinfín de acciones similares que pueden desencadenar una tragedia. “El que no vive aquí ni se imagina que debajo de estas plantas y algas hay petróleo”, dijo Jesús María Morillo, otro vecino afectado.

Reubicación

A las 65 familias les sale reubicación por habitar en la zona de subsidencia. Los afectados exigen soluciones porque se acerca la temporada de lluvias, otro problema que puede traer graves consecuencias. El caño está colapsado de plantas y petróleo y si se produce un incendio podría ocurrir una desgracia.