¿Maduro, víctima del militarismo?

Foto AVN/Archivo
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Las contradicciones en las acciones de gobierno dejan entrever que en Miraflores no hay una sola voz de mando. El sociólogo y analista político Juan Manuel Trak asegura que el presidente Nicolás Maduro no es capaz de tomar decisiones de manera autónoma y que dentro de la cúpula del gobierno existen presiones de otros mandos más radicales para evitar una flexibilización en las acciones.

“Un ejemplo de ello, 14 de abril de 2013, luego de que Henrique Capriles exigiera una auditoría total del proceso electoral denunciando irregularidades en las elecciones presidenciales; Maduro aceptó dicha auditoría en su discurso de victoria en Miraflores. Posteriormente la auditoría no se dio en los términos acordados, Maduro fue sometido a presiones desde su propio gobierno para impedir que se diera ese proceso y fue incapaz de imponer su decisión”, explica Trak en su artículo en Politika Ucab.

Trak señala que las fuertes contradicciones dentro del poder no permiten a Maduro tomar las riendas del poder lo que, ha afectado no sólo el ámbito político sino el económico con las medidas incorrectas que han sido implementadas en los últimos meses. “Cuando prometió flexibilizar el control de cambio a mediados de 2013, medida impedida por el ala más radical del tren económico e implementada únicamente cuando la situación económica se tornó crítica en diciembre del mismo año (…) las contradicciones internas dentro del chavismo son muy fuertes como para que tome un decisión que permita abrir una válvula de escape a la ingobernabilidad que vive”, expresó.

Un presidente débil

Ante las múltiples diferencias internas en el gobierno que impiden a Maduro ejercer de lleno el papel de Jefe de Estado, el sociólogo se pregunta con quién debe sentase a dialogar los miembros de la oposición para aliviar la tensión política que se vive actualmente. “Esta situación muestra, entre otras cosas, el nivel de debilidad de Nicolás Maduro dentro del propio gobierno. Prisionero de sus propios radicales, es incapaz de ejercer la autoridad dentro de sus propias filas y tener autonomía frente a las presiones que le son impuestas por las diferentes facciones dentro del chavismo. Por lo que cabe preguntarse, con quién hay que sentarse a dialogar entonces, porque con el presidente parece que no es”, se preguntó.

Meter miedo
Los motivos por los que iniciaron las protestas el pasado 4 de febrero aún no reciben soluciones inmediatas del gobierno de Maduro, sólo represión y detenciones a quienes alzaron su voz de protesta contra una gestión inestable. Para Trek las acciones represivas del gobierno sólo “buscan meter miedo” con el mensaje de quién se oponga al modelo implantado podría pagar un “costo muy alto”.

“Con estas acciones el gobierno busca meter miedo en la gente, lograr la “paz de las dictaduras”, es decir, aquella que se sostiene no porque la gente esté conforme con el orden establecido, sino porque oponerse al mismo genera costos vitales muy altos como la prisión, el exilio o la muerte”, comentó.

¿Una víctima más?

De acuerdo al análisis de Trek, Maduro podría ser una víctima más del gobierno militar que dejó su antecesor, lo que le dificultaría hacer frente ante la presión autoritaria de su mismo bando. “La conjunción de las consecuencias del diálogo y la reacción del gobierno a las protestas impiden al gobierno mantener su fachada democrática, a esta hora es incapaz de disimular su naturaleza militar y autoritaria. La pregunta que hay que hacerse es si Maduro no es también una víctima del militarismo existente en el gobierno, Ramos Allup lo expresó de mejor manera en su cuenta de Twitter: “Viendo como están las cosas creo q debe incluirse el nombre de Nicolás Maduro entre los presos políticos q deben ser liberados inmediatamente”, sentenció.

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LP