General colombiano exige desarme de las Farc

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El general Jorge Enrique Mora Rangel, uno de los negociadores del gobierno colombiano en la mesa de diálogo con la guerrilla, exigió el jueves a las FARC desmovilizarse y deponer las armas sin demora. AP

“Estamos aquí (en Cuba) en un proceso de fin de conflicto con las Farc para que las Farc se reintegren a la sociedad colombiana, hagan parte del sistema democrático colombiano, se desmovilicen y entreguen las armas”, dijo Mora, un alto mando retirado que participó de las rondas con los rebeldes desde que éstas comenzaron un año y medio atrás.

Las declaraciones de Mora son inusuales, pues pocas veces el gobierno rompe el silencio a la hora de ingresar diariamente a las sesiones de diálogo y en caso de darse, casi nunca lo hace otra persona que no sea el jefe del grupo gubernamental, Humberto de la Calle, quien en esta ocasión se mantuvo de pie junto al general.

“Los señores de las FARC llevan varios días hablando sobre las fuerzas militares de Colombia. Sobre la doctrina, sobre el presupuesto, sobre la disminución de las fuerzas y yo simplemente quiero decirles que las fuerzas militares de Colombia son las fuerzas legítimas del Estado”, expresó Mora visiblemente alterado.

Según el general retirado, “las Farc han sido la organización que le ha declarado la guerra al Estado colombiano, a la sociedad colombiana, son los que han llevado la desesperanza al campo”.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, la guerrilla más antigua en activo del continente, y el gobierno del país sudamericano llevan adelante conversaciones en Cuba con las que esperan desactivar 50 años de conflicto armado.

En las últimas semanas las Farc reiteraron que no estaban dispuestas a deponer las armas sin más, sino que esperaban llegar a un acuerdo de paz en Cuba que lograra un Estado colombiano más democrático e inclusivo. El propio líder rebelde, Timoleón Jiménez “Timochenko”, cuyo nombre legal es Rodrigo Londoño, dijo que jamás harán una entrega humillante como cierto sector del poder espera.

Las conversaciones de paz comenzaron a fines de 2012 con el auspicio de Cuba, Noruega, Chile y Venezuela en base a una agenda de seis puntos, tres de los cuales -el problema agrario, la participación política y el combate al narcotráfico- ya fueron abordados. Actualmente las delegaciones están enfrascadas en el debate sobre las víctimas y su resarcimiento.

El diálogo se produce en medio de una fuerte contienda electoral que se dirimirá el 15 de junio en una segunda vuelta electoral entre el presidente Juan Manuel Santos y el candidato opositor Oscar Iván Zuluaga.

Zuluaga ha sido un duro crítico del proceso negociador -incluso calificó a los rebeldes de delincuentes- y siempre expresó su deseo de aplicar mano dura contra los guerrilleros, a quien su mentor, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) no pudo derrotar militarmente durante su mandato.

Las Farc hicieron circular un documento en el que rechazaron que en los comicios se juegue la paz en Colombia, como sostienen los analistas.

“Creemos conveniente advertir que tal disyuntiva no se corresponde con la verdad. El mentado plebiscito (en que se convertirían las elecciones a favor o no de la paz) no es más que una farsa, un escenario mediático”, expresó Timochenko.

Hasta ahora las Farc habían rechazado reaccionar ante los comicios, pero en su texto Timochenko sopesó varias alternativas, entre ellas la del voto en blanco o una unión de último momento de varias organizaciones políticas y movimientos sociales progresistas.