Juan Pujol “Garbo”, el doble espía que engañó a los alemanes

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La vida del doble espía barcelonés Juan Pujol, alias “Garbo”, fue una sucesión de peripecias increíbles que le colocaron en primera línea de la operación de inteligencia aliada que acompañó al desembarco de Normandía.

Alfons Luna/AFP

Pujol, que falleció en 1988 en Venezuela, trabajó para los británicos e hizo creer a los alemanes que espiaba para ellos, convenciéndoles de que el verdadero gran desembarco en Europa no era el que iba a producirse en Normandía, sino otro.

Tan convincente fue su versión, que acabó siendo condecorado por los nazis con la Cruz de Hierro y por los británicos con la Ordén del Imperio Británico.

“Mi red tenía que suministrar con antelación a Hitler la información siguiente: el desembarco aliado se producirá por Pas de Calais, en la costa francesa más próxima al Reino Unido, e irá precedido de un amago de desembarco por Normandía que será una maniobra de diversión con cierto empaque”, explicó Pujol en 1984 al diario español El País.

“De tal modo que los alemanes, convencidos de que el desembarco de verdad sería por Pas de Calais, y pese a estar informados previamente del de Normandía, no reforzaron las guarniciones de las playas normandas y concentraron sus tropas en Calais, donde, naturalmente, nunca habría desembarco alguno”, agregó.

“Los alemanes perdieron unas horas decisivas que ya nunca, pese a su tenaz resistencia, lograron recuperar”, sentenció.

El MI5, la agencia de espionaje interior británico, que asistió a Pujol, saludó su “contribución significativa al éxito del Día-D”, en el capítulo de su historia oficial dedicado a la Segunda Guerra Mundial.

– Barcelona-Lisboa-Londres gracias a la imaginación –

Pujol siempre insistió en que se dedicó al espionaje por hacer el bien a la humanidad, pero su periplo recuerda al de un personaje de novela picaresca.

Tomas Harris fue el oficial de enlace de Garbo en el MI5. Era un enamorado de España -y del pintor Francisco Goya- que se fue a vivir a Mallorca tras la Segunda Guerra Mundial -ahí murió en un accidente de coche en 1964-, y que resumió el recorrido de ese “español bajito tímido”, el anti-James Bond.

“En 1941, cuando los alemanes eran todopoderosos en España, la embajada británica en Madrid era apedreada, Francia se había derrumbado y la invasión alemana era inminente, pocos eran los alemanes que imaginaban que el español bajito tímido que se les acercó ofreciéndose voluntario para ir a Londres a espiar para ellos acabaría siendo un agente británico”, escribió en 1946.

“Menos aún, los que acabarían descubriendo que la red que le ordenaron construir en el Reino Unido acabaría integrada por 27 personajes que no eran más que un producto de su imaginación”, concluyó Harris.

Pujol nació en Barcelona en 1912 en una familia de clase media. En la Guerra civil española (1936-1939) vivió su primera experiencia de desdoblamiento. El conflicto le sorprendió en el lado republicano pero acabó desertando al franquista, desarrollando por igual una aversión tremenda al comunismo y al fascismo.

Al final del conflicto, y sin ninguna experiencia previa, decidió ofrecerse como espía a la embajada británica en Madrid, pero fue rechazado en tres ocasiones.

Se ofreció entonces a los alemanes, que le aceptaron porque les aseguró que iba a instalarse a Londres, aunque no hablaba inglés. Los nazis le dieron el curso de adiestramiento y le encargaron poner en marcha una red de colaboradores.

En vez de a Londres, Pujol se fue a Lisboa con su primera esposa Araceli González. Armado con una guía de Inglaterra, un libro de la Royal Navy y un puñado de revistas, se inventó a un puñado de espías para su red que le sirvieron para elaborar unos informes lo suficientemente verosímiles como para ganarse la confianza de los alemanes.

Los británicos se dieron entonces cuenta del potencial de Pujol y se lo llevaron a Londres, desde donde seguiría engañando a los alemanes hasta el final de la guerra.

– Destino final: Venezuela –

Al final de la Segunda guerra mundial los servicios de inteligencia mataron a “Garbo”, haciendo creer que había muerto de malaria en África y facilitaron la instalación de Pujol en Venezuela.

Con los años, un escritor británico, Nigel West, se interesó en su historia y dio con él en Venezuela, lo que permitió a Pujol disfrutar un poco de la gloria.

Murió el 10 de octubre de 1988 en el país sudamericano y está enterrado en Choroní, en el Caribe venezolano.