Una metra de arma casera habría matado a Josué Farías

(foto Neuro Díaz)
(foto Neuro Díaz)

“Me mataron a mi hermano. ¡Me lo mataron!”, gritaba la única hermana de Josué Enmanuel Farías Sánchez, quien falleció el sábado luego de permanecer 24 días recluido en una clínica. El joven de 19 años de edad recibió una herida de proyectil en el abdomen, durante los disturbios del 29 de mayo en las adyacencias de la Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín, donde cursaba tercer trimestre de Contaduría pública. laverdad.com / Verónica Albarrán

El drama recrudeció cuando alrededor del mediodía de ayer, el féretro con los restos mortales del universitario fue sacado de la capilla velatoria para llevarlo hasta el cementerio La Chinita. Entre lágrimas, gritos y sollozos, los presentes recordaron a la víctima como un joven lleno de alegría y dedicado a su familia y a sus estudios.

“La partida de Josué nos deja un vacío que nunca podremos llenar. Siempre lo recordaré con su sonrisa, incluso en los momentos difíciles. Era un excelente ser humano, que tenía toda la vida por delante. Tenía tantas ganas de graduarse, no sólo salía bien en los estudios, sino que además ayudaba a sus compañeros a estudiar”, expresó Sergio Gaviria, amigo del estudiante fallecido.

La indignación ante las circunstancias que envuelven a la muerte de Josué, embargó a más de uno. Nelly Rodríguez, vecina de la familia Farías, lamentó que no haya respuestas claras ante lo ocurrido. “Esto es un desastre. Es otro estudiante inocente que muere pensando que pueden cambiar el país. Esto solo lo puede cambiar Dios”.

Otro aspecto que causa molestia entre parientes y allegados son las irregularidades “percibidas” durante los 24 días que el joven permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos de una clínica privada de la ciudad. María Arrieta, amiga de la familia, aseguró que los galenos no solo negaban información detallada, sino que además retrasaban los procesos médicos necesarios.

“Allí lo dejaron morir. Desde el lunes a Josué tenían que hacerle una traqueotomía, no fue sino tres días después que se la practicaron. Siempre era así con todo, incluso el mismo día que murió, los médicos dijeron lo mismo de cada día, ‘está mejorando, está estable’. Josué casi siempre estaba inconsciente, pero cuando despertaba decía ‘sáquenme de esta clínica’”.

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