Hernán Castillo: Militar mata voto

thumbnailhernancastilloJunio2013Patético el discurso del comandante del Ejército en el desfile militar del pasado 24 de junio cuando textualmente dice: “Si tenemos que hacer un giro, hagámoslo”; en otras palabras, “Si tenemos que convertirnos en activistas del PSUV, hagámoslo”, junto con la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia TSJ, en contra de lo establecido en la Constitución, “legalizando” la intervención militar en las campañas y actividades proselitistas del partido de gobierno. Ambas declaraciones constituyen la más clara demostración del planteamiento que sistemáticamente hemos venido haciendo en estas notas periodísticas en Tal Cual, desde hace ya varios años, sobre la total desprofesionalización de la institución militar y su puesta al servicio del Partido Socialista Unido Venezolano PSUV.

Ahora resulta que el PSUV tiene a unos políticos uniformados de azul en la aviación, a otros políticos de blanco en la Armada, a otros de verde olivo en el Ejército, la Guardia Nacional y la inconstitucional milicia. No se necesita ser magistrado, ni abogado, ni jurisconsulto para interpretar correctamente el artículo 328 de la Constitución Nacional cuando textualmente prohíbe la intervención de los militares en política

A partir de esas directrices del comandante del Ejército y la sentencia del Tribunal Supremo ahora los militares venezolanos pasan a ser abiertamente los soldados  del PSUV. Ya los militares venezolanos no son los militares de la República, ya no defienden a la nación en su conjunto, ahora defienden al chavismo, hoy de turno en el Palacio Miraflores, no obstante, con el chavismo siempre ha sido así.

En relación a la sociedad civil venezolana las FAN siempre han estado sobredimensionadas, tienen servicios de inteligencia propios en cada Fuerza; los planes de formación académica no son supervisados y controlados por la Comisión de Educación del Parlamento ni el Ministerio de Educación; la Contraloría a sus gastos y adquisiciones no existe ni siquiera simbólicamente; los ascensos sólo requieren de la autorización política del presidente de la República, para ascender sólo se requiere alinearse con el PSUV para llegar al grado de General o Almirante hasta el punto que hoy tenemos alrededor de dos mil Generales; tienen un Banco comercial propio de reciente creación; últimamente han gastado cerca de unos quince mil millones de dólares en adquisiciones de equipos para una guerra que no está planteada; más la creación de las inconstitucionales milicias, entre otras cosas; para venir ahora el TSJ a meterlos abierta y directamente en el activismo partidista en contra de las disposiciones constitucionales.

Los militares venezolanos siempre han conspirado. Pero cuando conviertes a las FAN en un partido político, no sabes cuándo se pueden volver contra quienes los politizaron. Ahora con esa sentencia del TSJ, las FAN no sirven ni siquiera para controlar a los compañeros camaradas de los Colectivos paramilitares del gobierno.

Esta sentencia  ha abierto la más peligrosa “Caja de Pandora”, no sabemos cuándo ni cómo se va a cerrar; pero no va a ser nada sencillo para la sociedad civil venezolana regresar a los militares a cumplir con sus funciones profesionales de seguridad y defensa de la nación.

Finalmente, con esa sentencia del TSJ que convierte a las FAN en activistas y militantes políticos del gobierno, deberían eliminar el Plan República. Basta con imaginarnos a los militares del Plan República, partidarios del PSUV, haciendo trampas en donde el gobierno pierda las elecciones, adulterando y escondiendo actas de votación, etc., para beneficiar a los candidatos oficialistas y perjudicando a la oposición. Las FAN deben ser retiradas del CNE. Ahora resulta que, “militar mata voto”.

 

@CastilloHernan