En Tiempo Real: Sin unidad no hay paraíso por @carlosvalero08

thumbnailcarlosvaleroEs terrible, pero en el peor momento del gobierno desde el primer trimestre del 2002, donde perdieron el poder y la torpeza de unos pocos se lo devolvió a las horas, la alternativa democrática se encuentra fracturada y dividida. Pareciera que algunos están convencidos que el deterioro del gobierno hace innecesaria la unidad para superar la crisis, lo cual desde mi humilde perspectiva, es un gravísimo error. Parafraseando una telenovela Colombiana, sin unidad no hay paraíso.

El estudio de transiciones a la democracia desde regímenes con un alto déficit democrático demuestra que la unidad es un elemento importante para lograrlo y que dicha unidad se construye con madurez política y visión de estadista. Por supuesto que la unidad es una condición necesaria más no suficiente, generalmente la superación de estos regímenes viene antecedida de una crisis económica, una crisis ética y moral al interior del mismo, fracturas y divisiones internas, entre otras.

Las encuestas comienzan a mostrar que mientras el PSUV cae en la aceptación popular, el segmento de la población que deja de creer que el gobierno es una herramienta de redención social se aparta al sector de los independientes o indecisos y la oposición también cae en las preferencias de la gente. El gran debate que debería estar dando la oposición es como se convierte en un polo de atracción política fuerte y coherente para convertir el descontento en una opción de poder, cuando eso ocurra, escríbanlo que este país cambiará, haya o no elecciones en el corto plazo. Basta recordar como en una crisis semejante, Argentina cambió varias veces de presidente en poco tiempo. Igual ocurrió en Bolivia antes de que Evo llegara al poder y sin ir muy lejos, en la era democrática venezolana, Pérez dejó el poder sin que mediara una elección, producto de la crisis política y social.

Los amigos opositores que han salido a criticar la “salida” y casi a culpar a sus promotores de ser los responsables de la muerte de 43 personas, con lo cual sin decirlo exoneran el terrorismo de Estado, están cometiendo un grave error. Primero, porque esa afirmación casi suena como una delación, una acusación que probablemente será usada por la fiscalía como prueba contra Leopoldo o cualquiera que decidan meter preso; segundo porque el pueblo no va a perdonar que en lugar de ser solidarios se conviertan en cuasi delatores de los estudiantes asesinados, presos o bajo régimen de presentación, así como con los compañeros de lucha injustamente encerrados por el régimen. Para decirlo en términos coloquiales, no hay nada más pavoso e impopular que un sapo.

La unidad debe estar por encima de los errores. Quien esté libre de errores que lance la primera piedra. Me parece mucho más acertado buscar las coincidencias y reencauzar la unidad como propósito. Es más, si no es posible llegar a tácticas comunes – asumiendo que todos coincidimos en sustituir el modelo del caso- debemos evitar el exceso de descalificaciones para por lo menos funcionar como una unidad electoral, porque de algo estoy seguro, a la trampa y el ventajismo se le puede derrotar solamente unidos. Si a los excesos del PSUV le sumas la dispersión electoral, así Maduro sea el ser más repudiado de la historia, no lo podremos derrotar.

Los promotores del diálogo y detractores de la salida, si tanto creen en el diálogo deben empezar por promoverlo al interior de la alternativa democrática. Tratar de construir una nueva mayoría social prescindiendo de los sectores medios que con sobradas razones tomaron la vanguardia del descontento y la protesta es imposible. Todavía estamos a tiempo de enderezar el entuerto y fortalecer la unidad. Acá no es viable ningún deslinde si queremos derrotar el caos. El deslinde es con la corrupción, el terrorismo de Estado, el paquetazo neoliberal de Maduro. Ojalá las disputas por liderazgos no cercenen la posibilidad real de derrotar, pacífica y democráticamente, pero sin conservadurismo el nefasto régimen de Maduro.

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