“Colombianizan” precios de alquileres y servicios en la frontera venezolana

“Colombianizan” precios de alquileres y servicios en la frontera venezolana

 Frontera ColomboVzlana

Producto de la creciente inflación pero sobre todo de la inestabilidad del precio del bolívar, los costos de los alquileres de locales comerciales y residencias,  así como de determinados servicios, repuestos y piezas de vehículos que se negocian en las denominadas  “chiveras”  del eje San Antonio-Ureña,  se  valoran en pesos, lo cual se conoce en el argot popular como “colombianización”, haciéndose la mayoría de las veces inalcanzable para el ciudadano venezolano, publica La Nación.

El fenómeno de la “colombianización”  de los precios  en la frontera venezolana ha marchado a la par de la devaluación del  bolívar y se percibe también en los precios de productos de la cesta básica, limpieza y aseo personal que se expenden  en muchos comercios de San Antonio y Ureña, que por lo general no son fiscalizados por ningún organismo oficial y  especulan con los precios.





Lo mismo no ocurre en  conocidos  supermercados o abastos de la zona, los cuales son fiscalizados con frecuencia y  venden los productos a precio  regulado.  Esto trae como consecuencia que cuando en algunos de estos establecimientos hay alguno de los productos esenciales de la canasta básica como harina, aceite,  azúcar,  etc., la afluencia de compradores es  multitudinaria porque quieren comprar barato.

Sin embargo, lo mismo no ocurre con la venta de repuestos nuevos o usados,  la prestación de servicios automotrices o algunos  relacionados  con el comercio  internacional,  así como con los alquileres de viviendas o  establecimientos  comerciales, en donde por la falta de fiscalización y supervisión de los órganos oficiales, se especula  exageradamente con los precios o se establecen valores en  pesos colombianos “por si acaso baja el bolívar”, como dicen los oferentes.

Hay quienes creen que algunas personas de la frontera venezolana establecen los precios en pesos para  proteger su patrimonio o sustento, otras lo hacen para especular o porque  sencillamente creen que pueden perder capital al fijar costos en bolívares, “ya que puede llegar un ciudadano extranjero con pesos y agarra el negocio porque para él 30 mil, 50 mil, 200 mil, 500 mil, cualquier millón de bolívares no son nada”.

Esta cultura de la “colombianización” de los precios en el eje San Antonio-Ureña está teniendo efectos adversos en la población en general, pero sobre todo en la gente de menor  poder adquisitivo que requiere de un servicio, alquilar  una casa para vivir o un local comercial para establecer un negocio, o necesita comprar un producto, un repuesto o una pieza para vehículo en algunas conocidas chiveras de la zona, donde los precios se fijan en pesos e incluso en dólares.

Aunque en la factura de compra o contrato de arrendamiento, la ley no permite establecer precios en  otra moneda que no sea en  bolívares, mediante acuerdos de palabra entre las  partes sí se transan negocios en pesos colombianos. Quien adquiere el bien o servicio, alquila  la vivienda o local,  puede pagar en  bolívares el monto que se establezca en pesos, aunque en la factura o contrato indique otra cantidad  en moneda  nacional, explicaron conocedores de la materia.

Desde hace tres años se dispararon los alquileres

Personas que  tienen viviendas  o locales  alquilados en San Antonio indican que el índice de inflación actual ha incrementado el costo de los alquileres, pero desde hace aproximadamente tres años ya habían comenzado a  dispararse.

Por  ejemplo, el alquiler de una vivienda familiar en un lugar cómodo,  hace tres años podía costar 3 mil bolívares, al año  siguiente costó 6 mil y hoy  día ya está en 12 mil bolívares  mensuales.  Para una familia de la denominada clase  media venezolana se le dificulta  pagar  un alquiler  con ese precio,  pero ese monto no representa una cifra  exagerada para un  comerciante o empresario colombiano que trabaje en la zona  y decida residenciarse en la frontera venezolana.

Esa situación ha hecho que propietarios de inmuebles ubicados en el eje fronterizo venezolano fijen los precios de los alquileres en pesos colombianos, montos que al convertirlos en bolívares se hacen inalcanzables para una familia  o incluso para comerciantes venezolanos.

En San Antonio se conocen casos de locales comerciales  desocupados, que no han podido ser alquilados por el  elevado precio.  La presidenta de la Cámara de Comercio, Isabel Castillo, al respecto considera que los  precios de los alquileres se han encarecido producto de la inflación,  pero  también debido a la disparidad cambiaria. A pesar de existir una ley que regula la materia, algunas  personas se las ingenian para sacar provecho de sus  bienes,  ya que han  hecho inversiones significativas.

Sin embargo, también  hay quienes se abstienen de arrendar sus casas o locales, en vista de los derechos  y beneficios  que consagra  la ley para el arrendatario.  La presidenta de la Cámara  de Comercio es considera necesario que el  Estado controle el canon de arrendamiento,  pero al mismo tiempo debe implementar medidas  gubernamentales para solventar el alto costo de la vida y lograr un punto de equilibrio.

(José G. Hernández)