Venezolanos ¿acostumbrados? a la escasez

(Foto AFP. Archivo)
(Foto AFP. Archivo)

“No hay” es la frase que escuchan los venezolanos al momento de buscar algunos productos en el mercado. La escasez arropa a todos los sectores y afecta la calidad de vida.

Medicinas, repuestos automotrices, productos de limpieza, artículos de belleza, alimentos, útiles escolares y hasta telas son algunos de los que integran la lista de los más buscados en el país.

Ante este panorama, los consumidores tuvieron que adaptarse y pensar en estrategias para sobrevivir a la “crisis”. Algunos decidieron volver al trueque e intercambiar productos entre amigos y familiares. Otro grupo recurre al acaparamiento familiar, compran la mayor cantidad de productos posibles-aún sin necesitarlos- y hacen un depósito en sus hogares.

También están los consumidores activos que todos los días recorren diferentes establecimientos y compran cualquier artículo que aparezca y aquellos que están pendientes para avisar a otros “hay leche en tal lado”, “llega azúcar a tal abasto”.

En entrevista a PRIMICIA, Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, explica que la conducta del consumidor depende de tres variables, el precio de los bienes, la disponibilidad y la confianza. “Estos están trastocados y obligan los consumidores para surfear la situación (…) Una adaptación negativa que primitiviza el mercado”.

Asegura que los niveles del país baten récord históricos, situación comparada con conflictos de guerra. Atribuye la situación a un mal manejo de la política económica en la que los correctivos implican grandes costos políticos que no serán asumidos -a corto plazo- por las autoridades.

Prevé que se agudice la escasez actual, cercana a 30 % en alimentos regulados, mientras que supera 80 % en rubros como el aceite y la leche en polvo.

Admite que el problema se agrava en ciudades del interior y fronterizas por los estímulos del contrabando de extracción (bajos precios comparativos y distorsiones cambiarias).