Ana Karina García: Para la corta memoria que tenemos como venezolanos

thumbnailanakarinagarciaDesde el 23 de enero como jóvenes decidimos no esperar a que otros hicieran lo que estábamos convencidos que era correcto, por lo que tomamos la decisión de salir a las calles a luchar por recuperar el futuro y la democracia de nuestro hermoso país, eso con base a la premisa de que nuestro plan a y nuestro plan b es quedarnos en Venezuela.

Llamamos a los venezolanos a tomar conciencia, a no callar ante las injusticias, a perder el miedo, a despertar y a luchar por cambiar esa Venezuela en la que hoy no somos felices, porque la inseguridad a algunos nos roba a nuestros seres queridos y a otros su futuro; porque simplemente la economía esta tan mal que conseguir trabajo es casi imposible y que pensar independizarte como joven es un sueno incumplible; que hoy el problema no es sólo que no tengamos el dinero para comprar lo que necesitamos, sino que tampoco lo hay en los almacenes, y si los hay debemos pagar penitencia y hacer grandes colas; porque los servicios básicos como la luz, el agua y el transporte público hoy son grandes lujos, y no por sus precios sino porque tenerlos es una suerte, ya que su calidad y capacidad es mínima, es decir simplemente sobrevivimos, no vivimos.

Así comenzó nuestros meses de la salida, de las trincheras de libertad, de las marchas, de las concentraciones, de los pancartazos, campamentos, asambleas, de todo tipo de protestas pacificas y siempre apegadas a la constitución, cómo lo fue la marcha del 12 de Febrero día de la Juventud donde salimos a exigir futuro, pero mientras nosotros pensábamos en alzar nuestras voces, otros pensaban en como callarlas y así comenzó la represión.

Cuatro meses dónde lo que escuchabas en las calles era las voces de los venezolanos luchando por su libertad, perdiendo el miedo, atreviéndose y despertando del letardo dónde nos encontrábamos, dónde la admiración a los jóvenes por ser ejemplo y valentía era una constante, sin embargo la represión, persecución y violación de los derechos humanos se recrudeció con cada día que paso, subieron los números de los asesinados, de los heridos, de los detenidos, de personas en la clandestinidad, de los exiliados, de los torturados, eso lleno nuevamente de miedo a nuestra sociedad, los jóvenes y algunas fuerzas vivas del país decidimos seguir, a pesar de que cada uno de esos que para muchos simplemente eran números para nosotros eran nuestros amigos, nuestros equipos, nuestros compañeros de la calle o simplemente historias de vida de jóvenes que luchaban por la libertad, sin embargo cada día en las calles el miedo vencía y nos quedábamos más solos, pero con mas exigencias y presión de la sociedad sobre cuál es la salida de la crisis, como conseguiremos la libertad y la suplica de no rendirnos.

Hoy los jóvenes no nos hemos rendido, ni lo haremos porque como lo planteamos lucharemos hasta el final por recuperar a nuestro país, sin embargo la estrategia es otra, porque entendimos que el problema no es solo el gobierno de Nicolás Maduro, ni un problema de la cuarta o de la quinta, sino el sistema político en el que nos encontramos entrampados, entendimos que necesitamos concretar y mostrarles a los venezolanos esa Venezuela que estamos buscando construir y por la que trabajamos día a día, también nos dimos cuenta que debemos buscar una forma de organizarnos ampliamente donde estén todos los sectores de la sociedad en una gran unidad, donde debemos abrir las puertas para todos los que quieran aportar a conquistar la libertad y rescatar a Venezuela, pero también que debemos recordarle a la corta memoria que tenemos como venezolanos lo que vivimos y lo que ganamos, porque aunque para muchos toda lucha fue “una locura, una aventura, un riego o una perdida”, debemos recordarles que hoy llamamos las cosas por su nombre: Dictadura; que los ojos del mundo voltearon a Venezuela y se dieron cuenta que estamos en un gobierno violador de los derechos humanos; que el rechazo a este gobierno se incremento; pero también que nos reconocimos como hermanos en las calles, dejamos de ser desconocidos y por último que hoy hay un pueblo despierto que entiende que unidos quienes creemos en la democracia y en la libertad, podemos conquistarla.

No será fácil, pero aquí estamos como jóvenes firmes reagrupándonos, re planteándonos y pidiéndoles a cada uno de ustedes que recordemos que sólo pueden controlarnos y coartarnos, si obedecemos, si nos paralizamos con el miedo y si creemos que no debemos arriesgar, porque así simplemente caminamos como zombis al ritmo del status quo.

Para poder conquistar una vida digna, donde podamos desarrollarnos y ser felices, debemos atrevernos a arriesgarnos, pero por otro lado ¿Qué más podemos perder?, nuestro miedo siempre es pero es que podemos abrirles el terreno para que instauren el socialismo del siglo XXI o la dictadura, pero ¿Nos queda alguna duda de que ya eso paso? Pensémoslo realmente que mas podemos perder si realmente cada día estamos peor y tratando de sobrevivir en esta jungla que hoy llamamos Patria, cuando realmente debería ser Venezuela.