“La vida aquí se ha vuelto una jungla y nosotros unos animales peleando por comida”

jose ali lebrun

Nuevos problemas se suman a todas las fallas en los servicios públicos que sufren los venezolanos. Se ha vuelto común ver historias de madres que desde que tumbaron su rancho esperan a que el Gobierno les construya una casa o aquellas que llegan quemadas como si hubiesen ido una semana a la playa, por estar todo el día en una cola para comprar alimentos.

Juan Pablo Guanipa, coordinador de Primero Justicia Zulia, quien recorrió el barrio José Alí Lebrún en la parroquia Antonio Borjas Romero de Maracaibo, aseguró que lo que parecía ser temporal, se ha convertido en los problemas recurrentes del pueblo marabino. “A la gente se le pasa la vida esperando que el Gobierno le cumpla un compromiso o haciendo cola para comprar comida. Ya vamos a cumplir un año en esta situación de escasez y el Gobierno en vez de atacar la raíz del problema, que es la falta de producción nacional, asume posturas que en nada lo solucionan, como el cierre de la frontera con Colombia. El Gobierno es indolente ante el sufrimiento de la gente. No tiene ningún tipo de interés en mejorar sus problemas en medio de esta crisis y la gente así lo siente”.

Marbelis Fuenmayor, ama de casa de 34 años, exhibió su piel quemada luego que estar desde las 6.00 de la mañana hasta las 4.00 de la tarde en una cola para comprar un kilo de leche, uno de harina, uno de pasta y un kilo de azúcar. “Este es mi trabajo. Salir a buscar dónde comprar comida. Mi marido me da el dinero y yo tengo que dejar a los muchachos solos para salir a ver qué compro. Lo peor de todo es que parece que nos acostumbramos. La gente se agarra a golpes en las colas y uno tiene que tratar de que no le hagan daño. La vida aquí se ha vuelto una jungla y nosotros unos animales peleando por comida”.

En la avenida 120 del barrio, se encuentra el terreno de Paulina Ibáñez, ama de casa de 52 años. En el centro se encuentran los indicios de que allí se construirá una casa y a un costado los bloques blancos apilados. La líder comunitaria comentó que tiene seis meses que tumbó una casita muy humilde que tenía, por la promesa de que le construirían una “casa digna”. “No importa cuánto conozcas a la gente que te promete la casa, siempre se retrasan en hacerla. Yo tengo seis meses viviendo en un rancho improvisado, pero hay gente que tiene más de un año en la misma situación. Tenemos que denunciar esto porque nosotros no somos animales, somos personas que esperamos que se nos trate con respeto”.

Guanipa aseguró que éste es el momento para compartir con la gente sus problemas y conversar sobre las soluciones. “Estamos en la calle acompañando a quienes se sienten abandonados, decepcionados. Estamos para escuchar a la gente y para, juntos con ellos, organizarnos frente a todo los que nos viene. Estamos convencidos de que uniéndonos podremos lograr el cambio que necesitamos para el país”.