Muere el hombre que le salvó la vida a John F. Kennedy en la segunda guerra mundial

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La mitología de la saga Kennedy comienza en una noche sin luna, en agosto de 1943. De patrulla en las Islas Salomón, una lancha torpedera al mando de un teniente de 26 años llamado John F. Kennedy choca contra un destructor japonés. La embarcación, identificada como PT-109, se va a pique y la «Navy» cree que no hay sobrevivientes. ABC.es

Aunque es cierto que dos miembros de la tripulación perdieron la vida de inmediato, la suerte acompañó a los once restantes que tras nadar varias horas encontraron refugio en un islote. A Kennedy se le atribuye el haber remolcado a un compañero malherido sujetando las cinchas de su salvavidas con los dientes. El grupo logró sobrevivir con la ayuda de cocos. Seis días después, la fortuna terminó por acompañar a estos náufragos al ser localizados por los isleños Biuku Gasa y Eroni Kumana, que servían como guías para la red de agentes australianos desplegados por la zona.

En un coco verde, JFK inscribió un telegráfico mensaje de auxilio. Y los dos nativos, con enorme riesgo para sus vidas, atravesaron en su canoa unos 60 kilómetros de aguas controladas por los japoneses hasta llegar a la más cercana base aliada. Todo el grupo fue rescatado. Biuku Gasa falleció en 2005. Y aunque nunca se volvieron a ver, Kumana nombró a su hijo John F. Kennedy. Por sus méritos, el teniente fue condecorado, arrancando el más fabuloso «storytelling» en la política de Estados Unidos.

Eroni Kumana (nacido en torno a 1921) falleció el pasado 2 de agosto.