“El control de cambio solo genera corrupción y fuga de capitales”

“El control de cambio solo genera corrupción y fuga de capitales”

Foto Correo del Caroní
Foto Correo del Caroní

El ex gerente de investigaciones económicas del BCV y activista político, José Guerra, está de acuerdo “por principio” con el aumento de la gasolina porque este es un subsidio muy costoso. Pero, a su juicio, antes del ajuste deben cumplir tres condiciones: discutir una nueva política petrolera; sincerar los acuerdos energéticos con países como Cuba; y diseñar una figura administrativa que haga que las ganancias se distribuyan de manera equitativa.

Correo del Caroní.

José Guerra está convencido: más temprano que tarde, la oposición será gobierno. Y, lo más importante, con muchos activistas del oficialismo de hoy adheridos. Sólo así, asevera, vendrá el cambio económico a Venezuela, un ámbito que, señala sin miramientos, ha destruido la gestión de Nicolás Maduro. Incluso más que lo que lo hizo Hugo Chávez.





-Si Henrique Capriles hubiese ganado las elecciones del 7 de octubre de 2012, ¿cómo sería el entorno económico venezolano de hoy con usted al frente de esa área, como estuvo previsto?

– Claramente, si Capriles hubiese ganado las elecciones, el país fuese otro. En positivo. Fuese un país mucho mejor, en el cual no hubiese la escasez que tenemos ahora, la inflación estuviese controlada, tuviésemos una economía en crecimiento, en expansión, por varias razones: iba a haber confianza en Venezuela, mayor actividad económica y el país iba a estar moviéndose al ritmo de nuevas inversiones. Esas dos cosas, inversión y confianza, hubiesen hecho de Venezuela un país radicalmente distinto. De hecho, Maduro ganó las elecciones el 14 de abril (de 2013), y 10 días antes dije en un programa de televisión que si él ganaba, el país iba a sufrir sangre, sudor y lágrimas. Creo que no me equivoqué.

– Más de un año después, lo ha corroborado.

Absolutamente corroborado. Estamos ante un país en bancarrota. Inexplicablemente, porque esta es la primera vez en la historia de Venezuela en la que la crisis económica no se deriva de una caída de los precios del petróleo, como ocurrió en 1983, 1988 y 1994. El petróleo sigue elevado y, sin embargo, se vive una profunda crisis.

– Vamos con otro caso hipotético: en un gesto inusitado de apertura, lo llama Nicolás Maduro para pedirle un plan de emergencia que revierta la debacle económica. ¿Cuáles serían los puntos de ese plan?

– Bueno, la primera condición es que se olvide del socialismo del siglo XXI. Eso, que lo archive. En segundo lugar, una nueva política petrolera. Con el esfuerzo del capital privado venezolano, del extranjero y del Estado, que busquemos una mayor producción petrolera porque es lo único que nos puede resolver la crisis ahorita. Aquí no se puede exportar nada, en este momento, que no sea petróleo. Nada, nada. En tercer lugar le propondría la independencia del Banco Central para evitar que siga financiando los déficits fiscales y un gran plan de mejora urgente de los servicios públicos, especialmente en infraestructura, y medidas urgentes de levantar la economía y la capacidad agroalimentaria, porque no puede haber soberanía si un pueblo no tiene cómo alimentarse.

– Se dice fácilmente. Sin embargo, en la práctica, ¿cuáles serían los efectos inmediatos de esa medida, y, si hablamos de un plazo, de cuánto tiempo?

– El problema es cómo parar la inflación y la devaluación del bolívar. Creo que con un plan bien estructurado, este país sale de la crisis en un año si el precio petrolero se mantiene sobre los 90 dólares. Si cae, va a haber dificultades, porque un precio alrededor de 90 te da, por lo menos, unos 80 mil millones de dólares al año, una cifra muy importante. Si no bajamos la inflación no hacemos nada, porque esta es una dinámica de devaluación. Luego de eso, la economía comenzará a crecer.

Controles innecesarios

– Los economistas no conciben que el sistema cambiario tenga una década. ¿Por qué el Gobierno no da el paso de eliminarlo?

– No hay ninguna razón para tener un control de cambio. Te genera corrupción, fuga de capitales, salidas de dólares…

– ¿No se justificó ni el año que empezó?

– El año que empezó, el 2003, sí se justificaba, pero ahorita no tiene ninguna lógica, porque no ha impedido la fuga de capitales, no ha impedido la inflación, no ha impedido la corrupción. El problema es que el control de cambio no es un instrumento económico sino político, porque te controla dos puntos fundamentales: la alimentación y los medios de comunicación, que están en manos del Gobierno con el problema del papel.

– Por otro lado está la producción de manufacturas, sobre lo que se dice mucho y a lo cual muchos quieren ver como una fórmula mágica. ¿Qué aporta al respecto?

– El problema básicamente es alimento, porque las importaciones de alimentos son casi 11 mil millones de dólares, una cifra muy alta. Se da el caso de productos que nosotros importábamos, como el arroz, maíz, aceite, carne y leche, que ahora tenemos que importarlos, y eso ha forzado el gasto de dólares. Para tú tener producción, tienes que quitar el control de cambio, porque ninguna economía ha prosperado con el control de cambio, y garantizar las divisas para que se pueda producir en Venezuela.

– ¿Toda la gente que se ha regocijado por la Ley de precios justos está equivocada?

– La Ley de precios justos es una ley medieval. Es un concepto que tiene que ver con el catolicismo más atrasado. Por ejemplo, ¿cuál es el precio justo del petróleo, que se produce a 12 dólares y se vende a 100? La Ley de precios justos ha producido más escasez. Recordemos lo siguiente: hace dos años el Gobierno bajó los precios de productos de tocador y eso nos trajo la escasez. El venezolano tuvo que escoger entre no tener los productos o tener productos baratos que le ofrece un demagogo. Pretender poner un costo por debajo es arruinar a cualquier empresa, destruyes empleos y gastas divisas importando bienes.

Puntos cercanos

– Cuando mira al Banco Central de Venezuela, ¿qué diagnostica?

– El Banco Central de Venezuela está degenerado desde el punto de vista estadístico como desde el punto de vista moral. En manos de Nelson Merentes, está en vías de destrucción. Hoy estamos a finales de agosto, y a esta fecha no se ha publicado la cifra de inflación del mes de junio. La balanza de pagos no se ha publicado desde septiembre del año pasado. Es un proceso de destrucción y oscurantismo, pero por otro lado hay un cuestionamiento moral porque el Banco Central nunca en su historia, desde 1939, había estado en manos de una persona que ha puesto sus intereses por encima de los de la institución. Creo que fue la mejor institución del sector público venezolano, incluyendo a Pdvsa, por el profesionalismo y la mística. Hay que rehacer el Banco Central para rehacer la estabilidad monetaria del país.

– ¿El rehacer es qué?

– Que sea independiente del Estado, que produzca y publique sus estadísticas.

– Todo eso que hemos hablado también aplica para Pdvsa. Sin embargo, tomando en cuenta el retroceso en los valores del venezolano, ¿qué se hace? ¿Esperar una generación de relevo o con el capital humano actual es suficiente?

– Bueno, Pdvsa es una empresa en crisis. Para que tengas una idea, hoy produce tres millones de barriles de petróleo, 300 mil menos que hace seis años, cuando tenía entre 20 y 25 mil trabajadores y hoy tiene 140 mil. La nómina de Pdvsa la paga el BCV. Es una empresa en crisis y tiene que enfocarse en su norte: la producción petrolera. Exploración, explotación, refinación y comercialización del petróleo.

Sin remilgos

– ¿Entonces la primera gran salida para la crisis económica es el cambio de Gobierno?

– Sí.

– Y si eso no ocurre, ¿hay una condena para Venezuela?

-No. Porque los países van experimentando y aprendiendo dolorosamente de su pasado y de gobiernos fallidos. Creo que la gran lección de esto es que Venezuela se va a liberar de los demagogos que prometen el cielo.

– ¿Cree, con franqueza, que ha habido un aprendizaje?

– Lo está habiendo. Fíjate que la mayoría de la gente se opone al aumento de la gasolina porque dice que van a robarse los reales. Ese es un aprendizaje.

– Ha dicho, con mucha seguridad, que pronto ustedes van a ser gobierno. ¿Quiénes serían ese Gobierno y por qué tiene esa convicción?

– Ah, no, eso está muy claro ya: este gobierno socialista se desgastó. Es el socialismo que se ha desgastado más rápido en el mundo. El país quiere un cambio para deshacer lo andado y ponerlo en una onda de expansión y crecimiento.

– Y cuando dice “vamos”, ¿son quiénes?

– Toda la unidad, porque esto no puede ser un esfuerzo individual sino colectivo, de un grupo de gente de la unidad, un valor que aprendió la gente y que incluirá a un sector del oficialismo que se va a plegar a esta tesis.

– Pero hay que hablar de un conductor. ¿Ese conductor puede ser Henrique Capriles, o ya su tiempo caducó?

– No, en política no se puede decir la última palabra. Capriles tuvo un momento estelar el 14 de abril y ese momento lo puede repotenciar otra vez, pero hace falta acompañamiento de otros liderazgos.
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Aumento de la gasolina

– Hay visiones encontradas y de sectores diversos al respecto. ¿Desde el punto de vista económico, es correcta la medida?

– Por principio, yo estoy de acuerdo con el aumento de la gasolina. Porque este subsidio que tenemos es muy costoso, pero no estoy de acuerdo a menos que pasen varias cosas. Venezuela le da un millón 685 mil litros de petróleo diario a Cuba. ¿Tú me vas a decir que le vas a quitar el subsidio a los venezolanos y le vas a dar ese petróleo a los cubanos? Lo segundo es: ¿quién manejará las ganancias? ¿Rafael Ramírez, el hombre que llevó a Pdvsa a esta situación? ¿O creamos una nueva figura administrativa que haga que esas ganancias se distribuyan de manera equitativa? La otra condición es que no creo que se deba discutir el aumento de la gasolina si antes no se discute la nueva política petrolera.

– Cada vez que se habla del aumento de la gasolina sale a relucir el fantasma del Caracazo. ¿Hay posibilidad de un estallido similar?

– Sí hay. Claro. Ahorita estamos peor que en el 89. Tenemos más inflación y más escasez, y un presidente que no está gobernando. Aquí lo que hay es una junta de gobierno.